¿Quién fue el primero en dilucidar si la Tierra era redonda o plana? ¿Cómo llegó a esa conclusión? Te explicamos a continuación cómo los humanos múltiples veces hemos descubierto que vivimos en la superficie de una esfera y cómo tú puedes comprobarlo sin salir de casa.
¿De verdad la NASA demostró que la Tierra no es esférica?
En redes sociales ha circulado una imagen de la NASA que “demostraría” que la Tierra no es esférica. Pero esta afirmación amerita algunos matices: sí, es verdad que la Tierra no es una esfera perfecta y que más bien su forma se corresponde con la de un geoide.
El video de la NASA, que originalmente fue retomado por la Embajada de Estados Unidos en México, explícitamente menciona que ha deformado y exagerado el relieve del planeta. Las desigualdades del globo han sido exageradas 10 mil veces hasta mostrar una Tierra con forma de papa.
Dicho video fue hecho para mostrar las zonas del planeta donde hay deformidades, producto de la gravedad y el comportamiento geológico del planeta. En realidad, la Tierra se aproxima mucho a la forma de una esfera perfecta.
Como lo demuestran las imágenes que todos los días toman los satélites geoestacionarios y los astronautas de la Estación Espacial Internacional, la Tierra se ve muy redonda desde el espacio. Solo cuando uno mide el diámetro de la Tierra es que se revela su forma ligeramente abombada en el ecuador.
El diámetro polar de la Tierra es de 12 mil 714 kilómetros, mientras que el diámetro ecuatorial es de 12 mil 756 kilómetros. Se trata de una diferencia de 42 kilómetros, semejante a la que hay entre la sierra de Guadalupe, en el extremo norte de la Ciudad de México, y San Miguel Topilejo, al sur de la alcaldía Tlalpan.
Si tomamos en cuenta ya no el diámetro, sino la circunferencia de la Tierra, veremos una diferencia también reducida. Por los polos, la Tierra tiene una circunferencia de 40 mil 8 kilómetros de polo a polo. Cuando se mide la circunferencia a la altura del ecuador, vuelve a aparecer la forma ligeramente abombada del planeta: 40 mil 075 kilómetros de circunferencia.
¿Cómo se descubrió que la Tierra era una esfera?
En rigor, varias civilizaciones han descubierto que la Tierra es una esfera a lo largo de los siglos y sería en extremo difícil atribuir el descubrimiento a un solo individuo.
Muchos recordarán que en la serie Silo, un personaje deduce que la Tierra es una esfera a partir de un solo dato: las estrellas que aparecen por la ventana. De forma semejante, varios personajes a lo largo de los siglos han descubierto a través de distintos métodos que la Tierra es una esfera.
En su Historia, Heródoto menciona la leyenda egipcia que aseguraba que los fenicios habían circunnavegado África. Correctamente, la historia menciona que en el extremo sur del continente, el Sol se ubica al norte. Heródoto, curiosamente, rechazó la veracidad de aquella historia.
Sin embargo, los griegos sí tuvieron conocimiento de que la Tierra era redonda y aquel conocimiento no se perdió en ningún momento de la historia. Los romanos dibujaron la Tierra como una esfera. Este conocimiento pasó a los astrónomos árabes y pensadores como San Agustín pusieron en duda, por ejemplo, la existencia de otros continentes, pero no la esfericidad del planeta.
No obstante, puede atribuirse a la expedición de Fernando Magallanes el haber comprobado de forma empírica la esfericidad de la Tierra. Su misión, iniciada en 1519, circunnavegó el planeta y fue completada por Juan Sebastián Elcano, quien tomó el mando cuando murió el navegante.
¿Cómo Eratóstenes calculó la circunferencia de la Tierra?
Tradicionalmente, en Occidente se atribuye a Eratóstenes el mérito de haber sido el primero en calcular la circunferencia aproximada de la Tierra. Según la historia, el pensador griego había escuchado que había una ciudad de Egipto, Siena, donde un día al año el Sol podía verse reflejado en el fondo de un pozo, lo que indicaba que se encontraba en línea recta sobre la Tierra. Este fenómeno no era visible en Alejandría, la ciudad griega donde vivía el pensador en la costa africana del Mediterráneo.
Ese mismo día del año, los obeliscos en Siena, hoy conocida como Asuán, no mostraban sombra, mientras que en Alejandría este fenómeno no ocurría. Eratóstenes contrató a una persona para que recorriera y midiera la distancia entre Alejandría y Siena, que resultó ser de un aproximado moderno de 800 kilómetros.
Eratóstenes calculó que, si la Tierra era una esfera, la distancia entre las dos ciudades sería equivalente a un ángulo de 7 grados. Con estos datos, Eratóstenes calculó la circunferencia del planeta con un margen de error del 5%, lo que resulta notable al haberse realizado sin nuestros instrumentos modernos.
¿Los mayas sabían que la Tierra es redonda?
Si bien la religión maya muestra un universo dividido en múltiples estratos y con una forma cuadrada, no es improbable que los astrónomos de aquella civilización conocieran la esfericidad de la Tierra. Por desgracia, conservamos pocos registros mayas al respecto, pues la gran mayoría fue destruida por los españoles.
No obstante, a partir de los escasos documentos disponibles, ahora sabemos que los mayas no usaban su calendario para calcular los eclipses, sino al revés: usaban los eclipses para corregir y perfeccionar su calendario. Este hallazgo reciente sugiere que ellos podrían haber sido conscientes de que la Tierra era redonda, aunque su representación religiosa no correspondiera necesariamente a esta visión.
La prueba de Aristóteles para demostrar que la Tierra es redonda
Comúnmente, hay varias evidencias empíricas que de forma cotidiana nos demuestran que la Tierra es redonda. Podemos citar, por ejemplo, los husos horarios. El hecho de que el Sol salga antes para Yucatán que para Baja California es muestra de que vivimos en un globo.
Otra prueba infalible, aunque implica viajar, es observar el cielo desde el hemisferio sur. Cualquier observador mínimamente avezado notará que las constelaciones y la Luna se ven “al revés”, en comparación con el hemisferio norte. Este fenómeno solo es explicable en una Tierra esférica.
No obstante, la forma más sencilla de comprobar la esfericidad de la Tierra sin salir de casa es la que ofreció Aristóteles. En su tratado Sobre el cielo, el filósofo griego mencionó como prueba irrefutable los eclipses lunares.
Durante este fenómeno, la Tierra proyecta su sombra sobre la Luna. Y la sombra que se forma es circular. Aristóteles mencionó, correctamente, que la única forma geométrica que proyecta una sombra circular es la esfera, por lo que necesariamente la Tierra debía ser una.