¿Cómo Ver la Lluvia de Estrellas Oriónidas? Te Decimos Qué Días Llegarán a su Pico
Se acerca una de las lluvias de estrellas favoritas del otoño y decimos cómo admirarla

Escucha este artículo
Se acerca una de las lluvias de estrellas favoritas del otoño y decimos cómo admirarla

Escucha este artículo
Las lluvias de estrellas son uno de los fenómenos que mejor reflejan que vivimos en un sistema solar exuberante y lleno de movimiento. Los meteoros se queman en la atmósfera cuando la Tierra pasa por los restos que arrojaron cometas. Ahora se acerca una de las más queridas lluvias de estrellas de la temporada: las Oriónidas. Te decimos cómo admirarla.
Orión es probablemente la constelación más famosa y contiene a varias de las estrellas más admiradas. No pocos niños conocen el asombro de la astronomía a través del Conejo en la Luna y de “los Reyes Magos”, esa tríada de luceros que llaman la atención durante el invierno.
El fenómeno se repite a lo largo de los siglos y los pueblos. Por ejemplo, en su Historia general de las cosas de la Nueva España, Bernardino de Sahagún recupera que los mexicas llamaban “Mamalhuaztli” a las tres estrellas del cinturón de Orión. Con ese mismo vocablo se designaba a los maderos que se friccionaban para encender el fuego.
Los astrónomos árabes identificaron a la constelación del Cazador con Jauza, una diosa adorada en tiempos anteriores al Islam. Admirados por el color rojo de una de sus estrellas, la nombraron “La Mano de Jauza”, Yad al-Jauza, nombre que pasó al español y al resto de lenguas europeas como Betelgeuse. Aún llamamos por este nombre a la gigante roja que representa al hombro de Orión y que habrá de explotar relativamente pronto en una supernova.
Betelgeuse mantiene sin esfuerzo alguno una notable presencia en la cultura popular. Ejemplo de ello es la película Blade Runner, donde es mencionada en el célebre poema del replicante Roy Batty: “He visto naves de ataque en llamas en el hombro de Orión”.

Y desde aquella esquina del Cazador surge la lluvia de estrellas Oriónidas. Esta lluvia de meteoros suele estar activa desde principios de octubre hasta principios de noviembre. No obstante, su pico de actividad ocurre en las noches del 21 y 22 de octubre.
Se le considera una lluvia de intensidad moderada, aunque en ocasiones puede alcanzar una fuerte actividad. Comúnmente, la lluvia de estrellas Oriónidas produce entre 10 y 20 centellas durante su punto máximo.
Sin embargo, en algunos años se ha ubicado entre 50 y 75 meteoros por hora, como ocurrió entre 2006 y 2009, lo que le llegó a equiparar con las Perseidas.
Las Oriónidas se deben a los restos de hielo y roca que desprende el cometa 1P/Halley, conocido entre el gran público sencillamente como el cometa Halley, aquel que tarda 76 años en dar la vuelta al sistema solar y que ha deslumbrado a cada generación de humanos de la antigüedad. Los días 21 y 22 de octubre, Orión habrá de aparecer por el este hacia las 11:30 de la noche. Hacia arriba estará apuntando su escudo, mientras que Betelgeuse se ubicará más cerca del horizonte.

La lluvia de estrellas irradiará desde el brazo del Cazador, a la altura de la estrella Xi Orionis. Si sigues el recorrido del brazo de Orión a partir de Betelgeuse, podrás ubicar muy fácilmente el punto de que saldrán las centellas.
Hacia las cinco de la mañana, el brazo de Orión se ubicará muy cerca del cenit, con el resto del cuerpo apuntando hacia el sur. Es decir, estará exactamente encima de tu cabeza, formando un ángulo de noventa grados en relación al horizonte.
Si deseas que la aventura de ver la lluvia de estrellas Oriónidas sea aún más memorable, puedes aprovechar la ocasión y admirar otros objetos cercanos. Debajo de los “Reyes Magos” encontrarás una mancha luminosa, la Nebulosa de Orión. Por su parte, en el pie derecho podrás ver a Rigel, la estrella más brillante de la constelación y que es una gigante azul a 850 años luz del Sol.
Apunta la mirada hacia la derecha del escudo de Orión y podrás ver la constelación de Tauro. Al centro de esta figura, que representa a Zeus disfrazado de toro blanco, podrás ver a Aldebarán, una gigante roja que, como imaginas, inspiró el nombre del personaje de Los Caballeros del Zodíaco. Y si apuntas hacia la derecha de Tauro, podrás ver a las Perseidas, el cúmulo de estrellas más célebre de todos los tiempos.
Por supuesto, para apreciar todos estos objetos necesitarás estar en un lugar con poca contaminación lumínica, lejos de las grandes ciudades. Además, el cielo deberá estar relativamente despejado.
No necesitarás binoculares o telescopios para ver ninguno de estos objetos, pero sí que pueden volver más agradable la experiencia. Con un poco de suerte, tú también podrás admirar las centellas que salen, parafraseando al personaje de Blade Runner, como “llamas desde el hombro de Orión”.