En este momento, el cometa 3I/ATLAS se halla en una larga despedida del sistema solar. Antes de que se pierda en la oscuridad del espacio profundo, los astrofísicos laboran para revelar los últimos secretos del tercer objeto interestelar que hallamos en nuestro vecindario cósmico. Un nuevo estudio ha revelado cómo pudo haberse originado el cometa.
Durante su tránsito por el sistema solar, el cometa de 5 kilómetros atrajo la atención de científicos, aficionados e incluso de los adeptos a la pseudociencia. El asombro por el conocimiento se impuso a las simples mentiras y la gente, en su mayoría, se maravilló por el hecho de haber visto pasar un objeto con más del doble de edad que la Tierra y que se acercó al Sol a 250 mil kilómetros por hora.
Entre otras enseñanzas, 3I/ATLAS nos reveló la posible composición química de otros sistemas solares. También nos sorprendió por contener compuestos orgánicos y agua en abundancia.
Ahora. Un estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society ha revelado un nuevo detalle sobre las circunstancias en que nació este cuerpo interestelar. La investigación liderada por la joven astrofísica Lea Ferellec señaló que el cometa se formó en condiciones de frío extremo, lejos de cualquier estrella.
Los investigadores de la Universidad de Northumbria, en Reino Unido, analizaron la estela del cometa con la ayuda del Telescopio Espacial William Herschel, ubicado en las Islas Canarias. El equipo identificó cinco tipos de iones diferentes en la estela del cometa. Es decir, hallaron átomos cargados eléctricamente de nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, agua y catión metilidino.
Este hallazgo es muy común en cualquier cometa y, a decir de los investigadores, es un hito notable para un objeto interestelar de esta naturaleza. Pero las sorpresas no terminan aquí.
Mediante la medición de la cantidad de gas dinitrógeno en comparación con el monóxido de carbono, los investigadores determinaron que 3I/ATLAS tuvo que haberse formado en un lugar extremadamente frío, probablemente a temperaturas inferiores a -240 °C. Esto sugeriría que el cometa se formó muy lejos de su estrella de origen, en las regiones exteriores y más heladas del sistema solar donde surgió.
Lea Ferellec explicó en un comunicado que la alta presencia de nitrógeno en su cola es indicativo de las condiciones de su formación:
“El hecho de que sea tan rico en nitrógeno nos indica que probablemente se formó en condiciones de frío extremo, lejos de su estrella de origen. Cada uno de estos objetos que estudiamos nos ayuda a comprender un poco mejor cómo se forman los planetas alrededor de otras estrellas”.
Aunque 3I/ATLAS dejó atrás a Saturno hace unos meses, aún falta mucho tiempo para que oficialmente abandone el sistema solar. En este momento, el cometa se ubica a un millón 748 mil kilómetros de la Tierra, por lo que ni siquiera ha alcanzado a Neptuno, que se ubica a 4 mil 500 millones de kilómetros.