En agosto ocurrirá el último eclipse lunar de todo el año 2026. Te contamos si podrá verse desde México.
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol y proyecta su sombra sobre el satélite.
Gracias a los eclipses lunares en la antigua Grecia se descubrió que la Tierra es esférica.
¿Cuándo será el último eclipse de Luna del todo el 2026?
Entre los días 27 y 28 de agosto, en varias regiones del planeta podrá verse el último eclipse lunar de todo el 2026. Este fenómeno, que ha asombrado a quienes miran el cielo, desde los albores de la humanidad.
Los eclipses de Luna ocurren cuando la Tierra pasa en medio de la Luna y el Sol. Al interponerse entre ambos cuerpos, la sombra del planeta se proyecta sobre nuestro satélite.
Este 2026 solo hubo dos eclipses lunares. El primero ocurrió el pasado 3 de marzo y se consideró un eclipse total, por lo que apareció en el cielo el peculiar fenómeno conocido como “Luna de Sangre”.
Pero el espectáculo del próximo 28 de agosto no se quedará atrás. Se anticipa que el 93% de la cara visible de la Luna pase por la sombra de la Tierra, por lo que el satélite se pintará con tonos rojizos, aunque no sea de forma tan intensa como en marzo.
¿Podrá verse en México el eclipse lunar del 28 de agosto?
El eclipse de Luna podrá verse en Norteamérica, Centro y Sudamérica, así como en gran parte de Europa y África. En Canadá y el oeste de Estados Unidos coincidirá con el atardecer del 27 de agosto.
En cambio, el resto del continente americano podrá verle de principio a fin, ya entrada la noche. En México, el eclipse lunar ocurrirá cerca de la medianoche.
No obstante, Baja California y Sonora podrán admirarle unas horas antes, aunque de forma parcial.
Del otro lado del “charco”, en Europa y África, el eclipse ocurrirá mucho más cerca del amanecer, aunque de forma parcial. Por ello se anticipa que sus tonos rojizos no sean tan vivos como los que podremos ver en el continente americano.
¿Cómo Aristóteles usó los eclipses de Luna para confirmar que la Tierra es redonda?
Aunque muchas personas no le conceden la relevancia de los eclipses de Sol, los eclipses lunares fueron indispensables para que la humanidad pudiera escrutar el cielo y comprender nuestro lugar en el cosmos. Aristóteles, por ejemplo, concluyó, con razón, que la Tierra era redonda únicamente observando la sombra de nuestro planeta proyectada en la Luna.
Su razonamiento fue en extremo sencillo, pero completamente acertado: la única figura geométrica que puede proyectar una sombra redonda es la esfera. Parece una paradoja de la mente humana: gracias a las sombras de la Tierra, pudimos iluminar qué forma tenía nuestro mundo.