Evan Davison-Kotler Advierte Sobre el Riesgo de Una Pandemia Provocada por la Biotecnología
El ingeniero biomédico admite que la tecnología puede facilitar la creación de nuevas amenazas biológicas

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La combinación de inteligencia artificial y biotecnología puede acelerar el desarrollo de tratamientos contra enfermedades, pero también facilitar la creación de amenazas biológicas capaces de provocar una nueva pandemia, advirtió el ingeniero biomédico Evan Davison-Kotler, actual director de Investigación y Seguridad de la Salud en la organización Helena.
Durante una entrevista para N+ con Enrique Acevedo, Davison-Kotler señaló que uno de los principales riesgos está en que tecnologías desarrolladas con fines científicos puedan tener usos distintos a los previstos originalmente.
Como ejemplo, explicó que una plataforma capaz de diseñar un nuevo virus para combatir bacterias que provocan enfermedades podría utilizarse con otro propósito: desarrollar un virus capaz de infectar a seres humanos.
Por ello, consideró necesario que quienes desarrollan estas tecnologías no piensen únicamente en cómo serán utilizadas de manera positiva, sino también en quién podría tener acceso a ellas y cómo podrían ser empleadas con fines dañinos.
Davison-Kotler planteó que la biología tiene una característica que la diferencia de otras tecnologías: los organismos vivos pueden reproducirse y evolucionar.
A diferencia de un objeto que puede permanecer estático, un organismo diseñado puede multiplicarse. El experto explicó que una cantidad muy pequeña de material biológico podría replicarse y extenderse ampliamente.
Por esta razón, consideró que algunas tecnologías biológicas no deberían abordarse únicamente como herramientas de software o sistemas digitales, sino también bajo criterios similares a los utilizados para tecnologías con capacidad de causar daños a gran escala.
En ese contexto, cuestionó la idea de que todas las tecnologías de este tipo deban tener acceso abierto y planteó que existen herramientas que podrían requerir restricciones debido a sus posibles consecuencias.
El especialista propuso aplicar un principio de precaución al desarrollo de nuevas tecnologías biológicas. Esto significa evaluar los posibles efectos antes de que una herramienta sea implementada y no esperar a que ocurra un daño para intentar corregirlo.
Davison-Kotler sostuvo que históricamente la humanidad ha desarrollado tecnologías y posteriormente ha identificado algunas de sus consecuencias negativas.
En el caso de la biología, consideró que esperar a que aparezca una señal de daño podría ser especialmente riesgoso debido a la capacidad de los organismos vivos para reproducirse.
También destacó que la tecnología no debe diseñarse suponiendo que todas las personas que tendrán acceso a ella actuarán de buena fe. En su lugar, planteó que los sistemas deben construirse de manera que resulte difícil utilizarlos con fines maliciosos.
Davison-Kotler consideró que la pandemia de COVID-19 mostró a la sociedad el nivel de disrupción que puede provocar una enfermedad a escala global, pero sostuvo que también hubo un "elemento de suerte" debido a la proporción de personas que fallecieron entre quienes contrajeron la enfermedad.
Explicó que una pandemia con una tasa de mortalidad considerablemente mayor podría haber provocado consecuencias todavía más graves al afectar la disponibilidad de trabajadores esenciales.
En ese escenario, señaló, podrían faltar personas para atender hospitales, mantener los servicios de energía eléctrica, realizar labores policiales o cubrir otras funciones indispensables para el funcionamiento de la sociedad.
Por ello, consideró que el COVID-19 no necesariamente generó el cambio de perspectiva suficiente sobre lo que podría representar una pandemia todavía más grave.
El experto aclaró que sus advertencias no significan que la combinación de inteligencia artificial y biología sea negativa en sí misma.
Por el contrario, señaló que estas tecnologías podrían permitir desarrollar vacunas y tratamientos con mayor rapidez cuando aparezca una nueva enfermedad.
También consideró posible que durante las próximas décadas la tecnología permita curar muchas enfermedades que históricamente han sido difíciles o imposibles de tratar.
El reto, dijo, consiste en aprovechar esos beneficios sin permitir que las mismas herramientas faciliten capacidades que puedan aumentar el riesgo de una nueva pandemia.
Davison-Kotler resumió su postura en la necesidad de combinar el avance tecnológico con una mayor capacidad para anticipar sus consecuencias: aprovechar el potencial de estas herramientas para combatir enfermedades, pero incorporando medidas de bioseguridad antes de que ocurra un daño que ya no pueda corregirse.
PT