Más de 2 Árboles Se Caen al Día en la Ciudad de México: Esta Es la Razón
Entre enero del 2024 y junio del 2026 se registraron 1,915 caídas de árboles y ramas debido a la lluvia y el viento en la CDMX

Entre enero del 2024 y junio del 2026 se registraron 1,915 caídas de árboles y ramas debido a la lluvia y el viento en la CDMX

Aunque las inundaciones parecen el efecto más común del mal tiempo en la Ciudad de México, en realidad nada vence en número a las caídas de árboles. La gran duda es por qué la capital del país parece tan susceptible a los árboles caídos.
Según datos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, entre enero del 2024 y junio del 2026 se registraron 524 inundaciones y encharcamientos en la capital. Este número palidece cuando se le compara con el número de árboles caídos en el mismo periodo: mil 915 caídas de árboles y ramas.
Eso quiere decir que actualmente, en la capital se caerían al año un promedio de 756 árboles al año. Todos los días, al menos dos árboles se caen en algún punto de la Ciudad de México.
Los números mejoran cuando se comparan con años anteriores: entre 2019 y 2024, el promedio fue de 830 árboles caídos al año. No obstante, siguen sin ser halagüeños, debido a los riesgos que presentan las caídas. Una rama de gran tamaño o un árbol puede no solo dañar casas y vehículos, también puede ser un riesgo para la vida de las personas.
Entre las razones más comunes por las que caen árboles se encuentran podas excesivas, reblandecimiento de tierra, follaje excesivo ganado en época de lluvias, plagas y, una particularmente común, árboles no nativos que no están adaptados a los suelos de la capital.
Tal es el caso de los eucaliptos, que se fueron muy populares hace varias décadas y que con los años han demostrado ser un riesgo en varios puntos de la Ciudad de México. Desde el siglo XIX, se introdujo al eucalipto originario de Australia en el Valle de México. Se valoró su amplio follaje y su olor.
No obstante, este árbol tiene raíces poco profundas, cercanas a las superficies. Esto le vuelve susceptible al viento y las lluvias fuertes.
Del otro lado del espectro están los árboles nativos que, sin embargo, son susceptibles al trato negligente y las enfermedades. Tal es el caso del fresco, probablemente el árbol nativo más popular de la Ciudad de México.
Estos árboles pueden rebasar fácilmente los 30 metros de altura. Están adaptados a las lluvias copiosas de la capital, así como a los vientos, pero esto no los vuelve infalibles. Los fresnos son susceptibles, por ejemplo, a la plaga de muérdago, una planta parasitaria que mata lentamente al huésped.
El verdadero problema surge cuando estos árboles enfermos son descopados. Muchos jardineros y aun funcionarios creen que el descope es la mejor forma de liberar a un árbol de la plaga. Sin embargo, es más bien una sentencia de muerte.
Un árbol descopado enfrenta un enorme estrés. Su metabolismo entrará en emergencia y buscará crecer un follaje rápidamente. Aunque nos pueda parecer saludable, en realidad un árbol descopado está debilitado y es más vulnerable a las inclemencias del clima.
Es por esto que la norma ambiental NADF-001-RNAT-2015 prohíbe el descope en la Ciudad de México. Retirar más de un cuarto del follaje de un árbol sin una justificación dañará su estructura, habrá de debilitarlo, y con el tiempo hará que sea más fácil para el viento derribarlo.
