Las velas, el papel picado y el naranja de las flores de cempasúchil comienzan a aparecer poco a poco en las ofrendas de Día de Muertos instaladas en casas y plazas de todo el país. Aunque se trata de un ritual 100% mexicano, no en todas las regiones se instala de la misma manera.
Los altares de Día de Muertos son un ritual sagrado y festivo con el que los mexicanos honran y recuerdan a sus seres queridos fallecidos. Se conciben como un puente entre el mundo de los vivos y las ánimas que regresan desde el Mictlán.
El Día de Muertos -reconocido por la UNESCO como una Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad- coincide con el final del ciclo del maíz para múltiples culturas.
Dada la extensión del país, cada región posee una manera particular de interpretar el Día de Muertos, lo que hace tan diversa esta festividad.
11 tipos de ofrendas de Día de Muertos de distintas regiones de México
La ofrenda hace tangible el sincretismo entre las culturas europea y prehispánica; la primera agregó veladoras y algunos platillos, mientras que los indígenas colocaron el sahumerio con el copal, la flor de cempasúchil, entre otros elementos.
A continuación hallarás distintas interpretaciones de la tradicional ofrenda de Día de Muertos, recopiladas por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas de México.
Ofrenda de Orizabita, Ixmiquilpan, Hidalgo. Pueblo Indígena Hñahñu
El pueblo indígena hñahñu, originario del Valle del Mezquital, coloca la ofrenda tradicionalmente a ras de la Tierra, sobre un petate, sin usar estructuras de distintos niveles.
Coloca flores, velas, café, pan, tamales y alimentos que disfrutaban los difuntos en vida.
En el pensamiento Hñahñu la vida no termina con la muerte. Es el paso a una vida mejor y por esa razón los fieles difuntos tienen el deber de visitar a sus seres queridos.
Ofrenda de Tlacoapa, Guerrero. Pueblo Indígena Me'Phaa
El Día de Muertos en la comunidad Me'phaa se considera sagrado, por lo que los preparativos comienzan 15 días antes, con el acopio de los materiales para la elaboración de altares.
Se colocan ramas de pino y se sirven platillos tradicionales como "el pozol" (bebida tradicional de chocolate), tamales, fruta de la región y guisados de carne de res.
Ofrenda de Coatepec Costales, Guerrero. Pueblo Indígena Nahua.
Los nahuas son el pueblo indígena más grande de México, establecidos desde Durango hasta Tabasco. Celebran el Día de los Muertos desde un mes antes con rezos y repiques de campanas por las madrugadas.
En el altar colocan flores, figuras de angelitos y dulce de calabaza, además de frutas.
Ofrenda de Jarácuaro, Michoacán. Pueblo Indígena purépecha.
Durante el primer aniversario luctuoso de una persona, los p'urhépechas realizan un novenario una semana antes de las fechas de Día de Muertos. Dos días antes de concluir los rezos se sacrifica un cerdo para que la carne del pozole esté lista para el noveno día.
En la casa del difunto queda el altar (que dura dos días más después del 2 de noviembre), mientras que el arco floral que se coloca en el panteón para honrar a un ser querido se queda en el panteón, en tanto que las frutas y panes se desprenden y se llevan al altar del difunto.
Ofrenda de El Júpare, Huatabampo. Pueblo Indígena mayo.
En la región mayo, que se extiende desde el Norte de Sinaloa hasta el Sur de Sonora, la celebración da inicio desde el 24 de octubre, donde se coloca en el interior de cada iglesia el altar o tumba de los fieles difuntos.
Se colocan imágenes religiosas, flores, frutas de la estación y veladoras. El primer día las familias asisten a velar a sus difuntos al panteón.
Ofrenda del Pueblo yaqui.
El Pueblo yaqui ocupaba una extensa franja costera y del Valle del Sureste del Estado de Sonora, donde la celebración del Día de las Ánimas empieza a partir del 1 de octubre.
La ofrenda tradicional de estos pueblos se conoce como "Tapanco", y se trata de un altar elevado que fusiona elementos de su cosmovisión ancestral con el catolicismo. Se cubre con mantas y telas bordadas con elementos tradicionales como agua y sal.
Ofrenda de Yalálag, Oaxaca. Pueblo indígena zapoteco.
Los días 30 y 31 de octubre se comienza a preparar el altar de Día de Muertos, en el que se colocan cañas, tapetes de cempasúchil, pan con figuras humanas, mezcal de gusanillo y tamales de frijol envueltos en hojas de maíz.
Ofrenda de Teotitlán del Valle, Oaxaca. Pueblo Indígena zapoteco.
En esta comunidad de Oaxaca se utiliza el altar instalado en casas de manera permanente, pero adornado de manera tradicional con motivo del Día de Muertos.
A partir del 31 de octubre se colocan pan, chocolate, frutas y flores para los "muertos chiquitos", mientras que a los adultos se les agasaja con platillos como mole, tamales y mezcal.
Ofrenda de Cuetzalan, Puebla. Pueblo Indígena nahua.
Para el 1 de noviembre ya debe estar colocado el altar de Día de Muertos con los alimentos y bebidas correspondientes, para que al día siguiente se realicen rezos del rosario.
En las ofrendas se colocan elementos tradicionales como: veladoras, flores e imágenes del difunto.
Ofrenda de San Andrés Larrainzar, Chiapas. Pueblo Indígena tzotzil.
Los altares se preparan desde el 31 de octubre, en ellos se colocan 9 ramas de pino sobre la pared y hojas del mismo árbol sobre el piso.
Al igual que en Tlacoapa, Guerrero, se colocan "pozol", frutas, tamales, guisados de carne de res, velas y flores.
Ofrenda de Cazuelas, en Papantla, Veracruz. Pueblo Indígena totonaca.
En esta región la festividad de Día de Muertos se conoce como Ninín, cuyo altar se concibe como un pequeño mundo.
Se coloca agua debajo y sobre el altar que simboliza la propia tierra. En la parte de arriba está el cielo, que se confecciona con hojas de tepejilote. Además de agregar un sol central elaborado con hojas de palma de coyol y otras figuras del mismo material.
¿Qué significado tienen los elementos de una ofrenda de Día de Muertos?
Además de las particularidades que pueda tener el altar de Día de Muertos de cada región, hay una serie de elementos esenciales que se colocan para recibir al ser querido que viajó desde el Mictlán para visitar a su familia.
A continuación hallarás enlistados los elementos básicos de la ofrenda, así como su significado:
Agua: Fuente de vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después del recorrido de regreso.
Sal: Elemento de purificación, sirve para que el cuerpo no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.
Veladoras: La flama que producen significa la luz, fe y esperanza. Su flama sirve como guía para que las ánimas puedan regresar a sus antiguos lugares.
En algunas comunidades cada vela simboliza el alma de un difunto. De modo que el número de velas instaladas representa a las almas que recibirá la familia.
Copal e Incienso: Es el elemento que sublima la oración o alabanza. Se utiliza para limpiar el lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.
Cempasúchil: Símbolo de la festividad por sus colores y aroma. Sus pétalos se colocan en forma de caminos para guiar a los difuntos a casa.
Petate: Funciona para que las ánimas descansen o como mantel para colocar alimentos.
Pan: Se trata de un ofrecimiento fraternal y es uno de los elementos más preciados del altar.
Retrato: Recuerda al alma que visitará el altar. Algunas culturas lo colocan de forma que sólo se le pueda ver en el reflejo de un espejo, para dar a entender que se le puede ver, pero ya no existe en el mundo terrenal.
Imagen de las Ánimas del Purgatorio: Se coloca por si acaso se hallara en este lugar, de forma que su alma pueda salir. También suele colocarse una aquella cruz hecha con cenizas.
Calaveras de Azúcar: Hacen alusión a la muerte. Las pequeñas se dedican a la Santísima Trinidad y las grandes a Dios.
Licor: Para que el difunto recuerde los acontecimientos agradables durante su vida.
Cruz de Ceniza: Para que al llegar al altar el ánima pueda expiar sus culpas pendientes.
Papel picado, telas de seda o satín: Simbolizan el aire, uno de los cuatro elementos.