Ecuador lleva 26 años bajo un régimen de dolarización, sin posibilidad de una soberanía plena en el manejo de su política monetaria, luego de crisis económicas y políticas que llevaron al país a sustituir al sucre, su vieja moneda.
La nación sudamericana usa el dólar estadounidense desde principios del 2000, bajo el gobierno del entonces presidente Gustavo Noboa, padre del actual mandatario, Daniel Noboa.
La administración del nuevo milenio implementó esta medida luego de una devaluación del sucre, con el objetivo de contener la inflación.
Fue una respuesta emergente y, según especialistas, la economía fue estabilizada, pero igual hubo limitaciones para mantener una disciplina fiscal permanente, de acuerdo con un documento de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).
Aunado a que los ecuatorianos dependen actualmente de la entrada de la divisa verde, su crecimiento económico está sujeto a exportaciones, inversión extranjera, remesas y financiamiento internacional.
¿Por qué se implementó el dólar?
La dolarización fue anunciada el 9 de enero de 2000 por el entonces presidente Jamil Mahuad, en medio de una crisis económica, bancaria y política sin precedentes.
Como Mahuad fue derrocado 12 días después tras una revuelta cívico-militar encabezada por militares y dirigentes indígenas, el proceso de dolarización correspondió a Gustavo Noboa, quien asumió la presidencia.
Poco después, en marzo, fue formalizada mediante la Ley para la Transformación Económica del Ecuador, que sustituyó oficialmente al sucre por el dólar estadounidense como moneda nacional, según el análisis de la AFD.
Hubo varios factores como:
La crisis bancaria de 1998 y 1999.
La pérdida acelerada del valor del sucre
Una inflación descontrolada
La fuga masiva de capitales
La pérdida de confianza en la moneda nacional y en el sistema financiero
El incumplimiento de la deuda externa en 1999
Los efectos negativos de la caída de los precios del petróleo y del fenómeno de El Niño sobre la economía
Fue así como el Banco Central del Ecuador perdió la capacidad de emitir dinero propio. Únicamente puede acuñar monedas fraccionarias equivalentes a los centavos estadounidenses: 1, 5, 10, 25 y 50 centavos.
Al no poder imprimir dinero, el Banco Central dejó de actuar como un banco central tradicional. Por ello, el país tuvo que diseñar mecanismos especiales para proteger la liquidez del sistema financiero.
En concreto, Ecuador no puede devaluar la moneda para mejorar su competitividad ni estimular su economía con una política monetaria nacional.
La AFD señala que los logros de la dolarización permitieron a Ecuador una recuperación de la estabilidad macroeconómica; el regreso de la confianza en el sistema financiero y la reducción del riesgo cambiario.
Así como el crecimiento económico durante los años de altos precios del petróleo; y la disminución de las tasas de interés respecto a la crisis de finales de los noventa.
ASJ