Uma Thurman volvió a poner sobre la mesa uno de los episodios más oscuros de su carrera: el accidente automovilístico que sufrió durante el rodaje de Kill Bill bajo la dirección de Quentin Tarantino, y que terminó por distanciar profesionalmente a la dupla que había revolucionado el cine con Pulp Fiction.
Cómo comenzó todo
Thurman y Tarantino se conocieron en 1992, cuando el director buscaba actriz para Pulp Fiction (1994). Aquel primer encuentro no solo dio vida a la inolvidable Mia Wallace, sino que sembró la idea de lo que años después se convertiría en Kill Bill: la historia de una novia ensangrentada en busca de venganza, ideada por ambos durante una charla en un bar.
Kill Bill transformó el cine de acción al mezclar cine de serie B, artes marciales, spaghetti western y anime. Pero el éxito de taquilla y crítica no evitó que la película también significara el fin de la colaboración profesional entre ambos, tras un accidente que el propio Tarantino calificó como "el mayor error de su vida".
El accidente que lo cambió todo
En 2003, durante el rodaje de la cinta, grabada como una sola película y luego dividida en dos partes, Tarantino pidió a Thurman que condujera un automóvil a 65 kilómetros por hora por una carretera de tierra. La actriz se mostró reticente y pidió usar a una doble, petición por la que, según relató después en una entrevista con The New York Times, recibió un fuerte regaño del director, convencido de que la escena no funcionaría sin ella. "Te prometo que el coche está bien. Es una carretera recta", le aseguró Tarantino.
Uma Thurman finalmente accedió, pero durante la grabación perdió el control del vehículo y se estrelló. "Sentí un dolor abrasador y pensé que no iba a volver a caminar. Cuando salí del hospital con un collarín, mis rodillas magulladas y una contusión, quise ver el coche; estaba muy enfadada. Tuve una pelea enorme con Quentin y le acusé de haber intentado matarme", relató la actriz.
"Fue imperdonable": a quién apuntó realmente Thurman
El accidente rompió la confianza entre ambos y truncó su colaboración profesional. Sin embargo, con los años, Thurman matizó el episodio: en 2018, al hacer público el video del choque, que Tarantino recuperó tras meses de búsqueda en los archivos y le entregó a sabiendas de que la publicación le traería críticas, la actriz lo eximió de haber actuado con mala intención.
Fue hacia los productores de la cinta, entre ellos Harvey Weinstein, hacia quienes dirigió su dureza: los acusó de ocultar el metraje durante 15 años, destruir pruebas y mentir sobre lo ocurrido. Fue ese encubrimiento, y no el accidente en sí, lo que la actriz calificó como "imperdonable".
Pese a la distancia que impuso el incidente en su relación laboral, Thurman y Tarantino mantuvieron un vínculo de cariño y respeto mutuo, como lo demostró un reencuentro público en 2024 en el Academy Museum of Motion Pictures de Los Ángeles.