Una Taza de Café Puede Ser un Hábito Peligroso para el Corazón, Según la Ciencia
En el Día Internacional del Café, te explicamos cuál es la mejor forma para consumirlo

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Para millones de personas, una taza humeante de café representa la primera pausa de la mañana, el impulso para enfrentar una jornada de trabajo o el momento para conversar. Sin embargo, detrás de ese ritual cotidiano está la cafeína, una sustancia psicoactiva que puede producir efectos que no tienen nada de inofensivos.
En el marco del Día Internacional del Café, la evidencia científica mostró los riesgos de beber esta sustancia. Una declaración de la Asociación Americana del Corazón advierte que los efectos de la cafeína sobre el sistema cardiovascular son complejos y pueden variar entre personas.

La respuesta también depende de la forma en que se consume y de la capacidad individual para metabolizarla.
Uno de los efectos más evidentes aparece en la presión arterial. El consumo de cafeína puede provocar un aumento transitorio de la presión, particularmente en personas sensibles o con hipertensión. La evidencia señala que los efectos a largo plazo del consumo habitual pueden incrementar el riesgo cuando la ingesta es elevada.
El problema puede ser mayor cuando la cafeína no llega en una taza de café, sino en productos con concentraciones elevadas. Las bebidas energéticas, por ejemplo, han demostrado producir aumentos significativos de la presión arterial incluso en adultos sanos. Su consumo antes del ejercicio también puede elevar la presión arterial.
El corazón también puede resentir el exceso. Aunque los estudios sobre el consumo habitual de café no muestran un incremento general del riesgo de fibrilación auricular, los ensayos controlados han encontrado que la cafeína puede aumentar la frecuencia de contracciones ventriculares prematuras.
Además, existen reportes de episodios de fibrilación auricular después del consumo de bebidas energéticas con cafeína.
Las dosis extremas representan un escenario diferente. El documento señala que cantidades muy altas de cafeína, como las presentes en cápsulas o polvo, cuando se consumen en niveles superiores a los habituales en una taza de café, han sido relacionadas en reportes de casos con fibrilación ventricular y muerte súbita.
Otro aspecto que suele pasar inadvertido es el tipo de preparación. El café sin filtrar contiene cafestol, un compuesto capaz de elevar el colesterol LDL. Esta sustancia está presente especialmente en preparaciones como el café de prensa francesa, griego, turco y escandinavo hervido.
En contraste, el café filtrado con papel y el instantáneo contienen cantidades mucho menores.
La cafeína también puede provocar efectos pasajeros sobre el organismo, como aumentos de la presión arterial y de la glucosa en sangre, además de palpitaciones, mayor estado de alerta y alteraciones del sueño en algunas personas. La respuesta no es igual para todos: factores genéticos influyen en la velocidad con la que el cuerpo metaboliza la cafeína.
Pero celebrar el Día Internacional del Café no significa que haya que mirar la bebida como un enemigo. La misma revisión concluye que, para la mayoría de los adultos, un consumo moderado, de hasta 400 miligramos de cafeína al día, equivalente aproximadamente a tres a cinco tazas de café de ocho onzas, puede considerarse seguro.
La diferencia puede estar en la cantidad, la preparación y el organismo que recibe cada taza. El café puede seguir siendo parte de la rutina.
TLS