Por primera vez, un ser humano ha contraído el virus Shamonda. Aunque se conoce desde la década de 1960, su presencia se limitaba a unos pocos casos en vacas en África y Japón.
Una de las inquietudes es dónde vive el insecto que transmite el virus y cómo identificarlo, señaló el profesor de neurología Tom Solomon, director de “The Pandemic Institute” en Liverpool, Reino Unido, y de la unidad de investigación británica dedicada a las infecciones emergentes y zoonóticas.
Por ejemplo, se desconoce si las personas sanas pueden infectarse sin llegar a desarrollar síntomas, qué síntomas suele provocar el virus habitualmente o con qué frecuencia puede derivar en una forma grave de la enfermedad.
Aunque, según este experto, “no hay motivo para el pánico”, este caso pone de relieve “la importancia de vigilar las infecciones emergentes”, especialmente “aquellas que pueden afectar al cerebro”. Las autoridades sanitarias francesas ya han alertado a los organismos sanitarios internacionales y continúan las investigaciones.
¿Qué síntomas presenta? Según los primeros datos de la investigación clínica iniciada tras el contagio de la persona fallecida, todo apunta a que la transmisión del virus se produjo a través de la picadura de un mosquito del género “Culicoides” en el este de Francia, detallan las autoridades.
Al tratarse del primer caso detectado en seres humanos, hasta la fecha se dispone de poca información sobre los síntomas causados por el virus Shamonda. Según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, el hombre fallecido presentaba “una inmunodepresión grave” en el momento de su ingreso en el Hospital Universitario de Lyon.
El Ministerio menciona también “complicaciones cerebrales antes de su fallecimiento”, que estarían “probablemente relacionadas con la infección por el virus Shamonda”, sin especificar si el hombre ya padecía inmunodepresión antes de sufrir la picadura.
Se consideraba que el virus Shamonda no era transmisible a los seres humanos, pero la infección de este paciente constituye la primera detección documentada y notificada del virus en un ser humano.
El insecto responsable de transmitir el virus Shamonda es un pequeño díptero que se alimenta de sangre perteneciente al género Culicoides, conocidos popularmente como jejenes o mosquitos diminutos.
Las hembras depositan sus huevos en zonas húmedas. Sus criaderos principales son el estiércol húmedo, el barro, charcos de agua estancada y suelos de los establos o pastizales.
No suelen volar a pleno luz del día; su actividad de picadura se concentra durante el atardecer y la noche.
Según el ministerio de Agricultura de Francia, la hipótesis en este caso de cómo se produjo la transmisión es que fue mediante la picadura de un mosquito del género “Culicoide” en el este de Francia, una zona donde se registró la circulación del virus en animales durante la primavera y el verano de 2026.
Según las investigaciones realizadas hasta la fecha, las complicaciones cerebrales observadas en el paciente inmunodeprimido antes de su fallecimiento estarían, con gran probabilidad, relacionadas con la infección por el virus Shamonda.
"Se trata, por lo tanto, de un caso excepcional ocurrido en un paciente con una inmunodepresión severa. Cabe recordar que, a la luz de los conocimientos actuales sobre este virus, hasta el momento no se ha identificado ningún riesgo sanitario para la población general”, explica el ministerio de Agricultura de Francia a través de un comunicado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) fueron notificadas mientras las investigaciones continúan en curso.
Además, que el virus Shamonda (SHAV) no está clasificado como enfermedad dentro de la legislación de la Unión Europea sobre sanidad animal (LSA), por lo que no está sujeto a ninguna medida oficial de vigilancia o control.
Asimismo, esta infección no está regulada a nivel internacional por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
No obstante, hay medidas de control para proteger a los rebaños frente a los para reducir el riesgo de infección (eliminación de los lugares con líquidos y zonas de agua estancada, y desinfectar los medios de transporte). Actualmente no existe ninguna vacuna ni un tratamiento (virucida) que permita eliminar el virus en el animal, tampoco se exige el sacrificio de los animales en caso de infección.
Esto se suma a un reciente estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos que menciona los primeros casos detectados del virus Shamonda en Europa se reportaron en Alemania y Suiza.
Desde mediados de junio de 2026, se detectó “un síndrome agudo caracterizado por una alta tasa de morbilidad en el ganado, que ocasiona reducción en la producción de leche, diarrea, fiebre y letargo ha afectado al ganado lechero en el sur de Alemania y en Suiza”.
Desde mediados de junio de 2026, se detectó “un síndrome agudo caracterizado por una alta tasa de morbilidad en el ganado, que ocasiona reducción en la producción de leche, diarrea, fiebre y letargo ha afectado al ganado lechero en el sur de Alemania y en Suiza”.
Tras descartar los principales patógenos virales, una prueba de PCR halló un ortobunyavirus, lo que permitió recuperar el genoma completo del virus Shamonda.
En Alemania, a través de muestras de sangre, tomadas de animales afectados, fueron sometidas a análisis y dieron positivo al virus Shamonda.
Para finales de julio, se habían notificado más de 100 casos en el estado alemán de Baden-Wurtemberg. A nivel de rebaño, la tasa de incidencia fue muy elevada (hasta el 100 %), aunque no se registraron casos mortales. Dadas las altas temperaturas ambientales de aquel momento, inicialmente se consideró que el estrés térmico podría ser, al menos, un factor que contribuyó, pero las investigaciones mostraron que era una enfermedad debido a la época del año y a la velocidad de propagación.
HVI