El príncipe Harry acusó formalmente a un alto funcionario de seguridad británico de haberle ocultado información sobre una amenaza de Al Qaeda que puso en riesgo su vida y la de su familia en 2023.
La acusación se dio a conocer justo cuando el duque de Sussex, junto con su esposa Meghan Markle y sus hijos Lilibet y Archie, regresan al Reino Unido para una estancia prolongada.
Medios británicos como The Independent y The Sunday Times informaron que el equipo legal de Harry envió una carta a la secretaria del Interior, Shabana Mahmood, en la que se argumenta que el presidente del Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Figuras Públicas tenía conocimiento de la amenaza a finales de 2023 y no lo informó al equipo de seguridad del príncipe ni a las autoridades de Estados Unidos, país donde Harry residía en ese momento.
Pero el conflicto entre Harry y las autoridades británicas por su protección no es algo nuevo. Desde que él y Meghan renunciaron a sus funciones como miembros activos de la realeza, en 2020, perdieron la protección policial financiada por el Estado.
Harry ha impugnado esta decisión en tribunales sin éxito. La última vez fue en 2024, cuando un juez de la Alta Corte desestimó una demanda contra el Ministerio del Interior por este tema.
En su carta a Mahmood, el príncipe pide que sea ella personalmente quien decida si su familia debe recibir protección policial cercana con fondos públicos, ya que su equipo de seguridad privado no puede portar armas en territorio británico.