La decisión de cambiar el nombre del Lago Ontario a Lago América provocó la reacción del primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien señaló que la historia de este cuerpo de agua va más allá de la de su país y de Estados Unidos.
El rebautizar este lago que comparten ambos países forma parte del paquete de sanciones que la administración Trump lanzó contra Ottawa luego de que no se alcanzara un acuerdo comercial.
Sin embargo, en el pasado, el inquilino de la Casa Blanca ya ha usado su facultad para rebautizar espacios geográficos, casi siempre como forma de mostrar su poder ante el mundo.
Incluso, durante el decreto del 'Lago América', el mandatario recordó que Estados Unidos ahora tiene un golfo y un lago, y solo le faltaba un océano. Agregó que posiblemente podría cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico "o de ambos".
Trump cambió el nombre al Golfo de México: Una de las primeras jugadas fue rebautizar al Golfo de México como Golfo de América. Su argumento fue que Estados Unidos tenía más litoral costero en este cuerpo de agua.
La orden escaló a nivel federal, ya que ordenó a su administración no solo usar la nueva denominación, sino que los documentos oficiales consignaran la modificación. Cabe destacar que la orden fue solo de uso doméstico.
Como respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el nombre de Golfo de México contaba con más de 400 años de reconocimiento oficial y solo se trataba de una forma más de Trump de hacer comunicación política.
El estado 51 de Estados Unidos: siguiendo con Canadá, no hay que olvidar que ya en el pasado, Trump le ofreció convertirse en el estado 51 de la Unión Americana. Incluso, llamó al entonces primer ministro, Justin Trudeau, como gobernador.
Constantemente, Trump ha dicho que la economía canadiense va en picada y para los habitantes de ese país lo mejor sería que formaran parte de su vecino del sur. Las palabras del mandatario volvieron a causar incomodidad dentro de Canadá.
Interés por Groenlandia: aunque su intención se desarrolló durante su primera presidencia, regresó con mayor fuerza durante su segundo mandato. Trump aseguró que anexar o comprar la gran isla era cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos.
De inmediato, vino el rechazo de Dinamarca, país al que está vinculado este territorio del norte de América. También provocó la reacción de la OTAN y de la Unión Europea, así como diálogo entre enviados estadounidenses y el gobierno danés.
Hasta el momento, Trump ya no ha hecho provocaciones sobre este territorio; sin embargo, se tuvo que reforzar la seguridad en Groenlandia para hacer frente a una posible intervención militar.
Intervención en Venezuela: en una operación relámpago ocurrida el 3 de enero de 2026, un escuadrón de élite de Estados Unidos extrajo al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa.
De facto, la administración Trump tomó el control político y sobre todo económico. Acordó que el gobierno quedara en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, en lo que se esperaba una transición formal, la cual no ha llegado, así como lograr la implicación en la explotación del petróleo venezolano.
La última información es que Estados Unidos negocia un acceso a largo plazo al petróleo de Venezuela.
Estrecho de Ormuz: la disputa entre Estados Unidos e Irán se mantiene sin cambios y todo sigue a nivel de declaraciones. Sin embargo, este punto estratégico por donde pasa el 20% del petróleo y el gas natural licuado que se consume en todo el mundo aparece constantemente en la boca de Trump.
Continuamente, hace declaraciones donde asegura que Estados Unidos tiene el control de ese espacio geográfico, que completa con publicaciones en su red social donde afirma que ya es un territorio estadounidense.
Estas declaraciones han sido rechazadas por Irán y el lugar sigue en disputa por ambas naciones.
Trump rebautiza el lago de Ontario: la última jugada de geopolítica fue el decreto para cambiar el nombre al lago Ontario, en medio de la guerra comercial con Canadá.
La modificación se hizo oficial a través de un decreto firmado en la Oficina Oval de la Casa Blanca, la cual ordena al Departamento del Interior a actualizar la información de nombres geográficos nacionales.
Como ocurre en estos casos, el gobierno 'afectado' respondió que la medida no iba más allá de las fronteras de Estados Unidos y que el nombre original se mantendría sin alteraciones en el resto del orbe.
Sin bien se pueden tomar a bromas las decisiones de Trump, estas forman parte de la estrategia del gobierno a su cargo de volver a posicionarse como potencia global, con gran injerencia mundial, pero sobre todo con una visión de control sobre el continente americano.
Con información de N+
ICM