El gobierno de Donald Trump planea destinar 20 millones de dólares para dotar a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con un nuevo equipamiento táctico durante operativos migratorios. La iniciativa, gestionada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), contempla adquirir estos dispositivos antes de marzo de 2027 como una herramienta de “desescalada” ante personas que presenten resistencia.
El dispositivo, denominado CTG-5 G.L.O.V.E. y fabricado por Compliant Technologies LLC, aparenta ser una prenda de protección convencional. Sin embargo, a diferencia de una pistola Taser tradicional que dispara dardos a distancia, este instrumento requiere tocar al individuo para activar un mecanismo discreto. El objetivo es provocar un dolor agudo e instantáneo que distraiga e inmovilice al objetivo de forma rápida durante arrestos o redadas.
Para conocer el alcance de esta tecnología en las labores de control migratorio, te presentamos cinco claves sobre el funcionamiento de esta nueva herramienta:
Mecanismo de contacto directo: El tejido debe tocar directamente la piel de la persona para transmitir el estímulo; no atraviesa ropa gruesa ni actúa a distancia.
Intensidad regulada: Emite una corriente eléctrica controlada con un límite máximo de 380 voltios, orientada a la neutralización inmediata.
Sensación de "picadura de abeja":