El papa León XIV abogó este domingo, en el rezo dominical del Angelus, por la fraternidad y la caridad, también en el periodo de las vacaciones, frente a la avaricia, una "enfermedad del alma" que lleva a olvidar a los necesitados. Además, pidió paz y soluciones ante la crisis migratoria en Ceuta.
"La acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia. Esta enfermedad del alma lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed", manifestó el papa ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
El pontífice recordó además que "ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quiénes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz".
"Nada se pierde cuando se comparte", proclamó el papa en relación al ejemplo de Jesucristo y el milagro de la caridad: "En el desierto de la guerra y de la arrogancia, vemos con cuánta bondad el Señor, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, para que los repartieran a la gente".
León XIV pidió que "también las vacaciones pueden convertirse en tiempo de serena fraternidad, incluyendo a quienes están a nuestro lado y pasan necesidad".
"Pidamos pues a la Virgen María, Madre premurosa, que nos haga crecer en la caridad, para que a nadie le falte el pan cotidiano", concluyó el papa.
Este domingo León XIV ha vuelto a presidir el Angelus desde el Palacio Apostólico en la Plaza de San Pedro tras regresar de su descanso estival en Castelgandolfo, donde no ha dejado de celebrar este rezo dominical.
Pide justicia frente a crisis migratoria
El papa León XIV confió este domingo en que se puedan encontrar "soluciones de paz, estabilidad y justicia" ante la crisis migratoria de Ceuta, según dijo en español en los llamamientos posteriores al rezo dominical.
"Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia", manifestó el pontífice.
Esta ha sido la primera reacción de León XIV a la crisis migratoria ocurrida esta semana en Ceuta, ciudad autónoma española situada en el norte de África donde el pasado jueves se produjo una entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos y donde han perdido la vida 71 migrantes.
Aunque la mayoría, unos 73 mil 5000 según cálculos policiales, han retornado a Marruecos, esta crisis ha reavivado el debate en el seno de la Unión Europea en torno al problema migratorio y las fronteras de la Unión.
De hecho, el próximo martes los ministros de Interior de los países miembros celebrarán una reunión de urgencia para analizar la situación de Ceuta.
La preocupación por el drama de la migración ha sido una constante de León XIV a lo largo de su pontificado en el que ha abogado por una respuesta a este problema enfocada en la dignidad humana y también ha defendido que ninguna nación puede afrontar sola este desafío.
En su reciente viaje a España, el pasado mes de junio, el papa incidió en estos mensajes en la etapa de las islas Canarias donde se reunió con migrantes y organizaciones humanitarias, entre otros.
ASJ