Estar en un vuelo en medio de un terremoto no te permite estar exento de riesgos. Muchos podrían pensar que estar a miles de metros sobre el epicentro o la zona donde se percibe el sismo te exime de los momentos de terror o del riesgo, incluso de perder la vida, pero eso es incorrecto. Ron Wagner, un piloto formado en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, confesó los momentos de angustia en el aire.
Luego de los destructivos terremotos que han sacudido a Colombia y Venezuela en 2026, la incertidumbre sobre los fenómenos naturales aumenta y las preguntas no solo se dirigen a las maneras de prevenir lamentables consecuencias, sino también a las afectaciones que pueden cambiar nuestras vidas para siempre.
Una de ellas se relaciona con una creencia muy posiblemente común, que es que volar en un avión sobre la zona del desastre —mientras y después— de un terremoto te mantendrá, afortunada y coincidentemente, a salvo, pero un piloto ha roto estos paradigmas con puntual relato de su propia experiencia.
¿Afectan los terremotos a los aviones que vuelan la zona del epicentro?
Esa es la pregunta que hicieron en Quora, la red social donde personas conectan mediante dudas y respuestas de otras personas o expertos. En ese espacio virtual, el piloto Ronald Wagner respondió de una manera contundente: "Claro que sí, y yo lo experimenté una vez. Fue bastante aterrador".
El aeronauta relató que se encontraban en comunicación con el control de aproximación, que guiaba el vuelo mediante vectores, y dentro de las nubes no veían más que oscuridad. "Las ventanas de la cabina parecen pintadas de negro", detalló.
"De repente, salimos de la base de las nubes. Debajo de ellas, el cielo estaba despejado y podíamos ver luces a kilómetros de distancia, incluidas las luces de la pista y la baliza giratoria en la base. Informamos al control de aproximación que teníamos el aeropuerto a la vista; nos autorizaron realizar una aproximación visual y giramos hacia la pista", apuntó Wagner.
Sin embargo, todo se tornó oscuro nuevamente. La tripulación trató de mantener la calma; pensaron lo más común, que es el ingreso a una nueva nube, pero el contacto con los controladores de vuelo había caído.
"Entonces nos dimos cuenta de que nuestro transpondedor ya no parpadeaba, lo que significaba que el radar ya no nos detectaba".
Luego de ello, el equipo aéreo tuvo que comenzar a plantear los siguientes pasos a ciegas. Las respuestas seguían sin llegar.
"Acababan de sufrir un fuerte terremoto que dejó sin electricidad a todos"
El piloto explicó que poco antes de que cambiaran de frecuencia, volvieron a establecer contacto con un controlador que les dijo que acababan de sufrir un fuerte terremoto que dejó sin electricidad a todos.
"Nos pidió que observáramos la órbita por nuestra cuenta mientras ellos volvían a poner todo en marcha. Esa fue la parte aterradora, porque no veíamos más que oscuridad".
¿Cuáles eran los peligros del momento? Ron Wagner dijo que existía el riesgo de que una antena alta en la trayectoria del avión no fuera visible porque sus luces estarían apagadas debido al corte de energía.
De tal forma, los terremotos pueden afectar a los pilotos y, por ende, al avión y a todas las personas que van a bordo, tanto de cómo impactan a todos los que se encuentran en tierra.
Protocolos para vuelos durante terremotos
El piloto Eduardo Vargas ha compartido algunos de los puntos clave de los protocolos para vuelos durante sismos, coincidiendo con Wagner en que la indicación esencial es mantener a los aviones en patrones de espera.
"En cuanto se detecta un sismo, las operaciones aeronáuticas se detienen; si caminar es complicado, imagínense aterrizar o despegar. Eso podría causar un despiste, lo cual no es nada bueno", indica el capitán Vargas en un artículo publicado por Business Travel Magazine.
En seguida, señala, los operadores en la frecuencia de aproximación, quienes tienen a los aviones en orden para aterrizar, los comienzan a desviar. Después, la torre de control cancela los despegues y los aviones por aterrizar son instruidos para efectuar una ida al aire.
Posteriormente, el equipo de tierra del aeropuerto recorre las pistas buscando algún desperfecto o grieta que se haya causado con el sismo, lo que puede tomar algo de tiempo.
Si todo se encuentra en orden, se continúa con los despegues y aterrizajes.