El accidente ferroviario de este miércoles en la provincia de Toledo, España, ha dejado al menos 68 personas muertas y 77 heridas, convirtiéndose en la mayor tragedia ferroviaria en el país desde 2013.
Los reportes de autoridades han asegurado que un tren AVE de la compañía estatal Renfe, que viajaba a gran velocidad, impactó por detrás a uno de la empresa privada Iryo que se encontraba detenido en la misma vía. El caso le dio la vuelta al mundo y, entre las investigaciones, destacan una falla técnica, seguida de una orden humana contradictoria.
Esto involucra el sistema LZB (Linienzugbeeinflussung, o sistema de control continuo del tren), que consiste en una tecnología alemana de seguridad y protección ferroviaria automatizada sobre la velocidad y distancia entre los trenes para evitar que choquen.
Se trata de la parte central en las investigaciones del accidente ferroviario en Urda, Toledo. Expertos aseguran que dicho sistema conoce en tiempo real la velocidad del tren, la distancia que tiene libre en su recorrido y el frenado.
Por ejemplo, si un maquinista rebasa la velocidad permitida o cuando no frena en una señal de detenerse, ahí es cuando el LZB es quien toma el mando del tren y se efectúa el frenado de emergencia en automático.
En España este sistema no es nuevo, ya que opera desde 1992 en la línea de alta velocidad que recorre Madrid-Sevilla.
En el accidente de Toledo este miércoles 28 de octubre de 2026 se evalúa si hubo una falla informática del LZB, ya que se contempla en estos casos que todos los trenes del tramo se detengan en forma automática.
Las maniobras del tren habrían pasado de modo automático a manual, donde se alcanzaron hasta 200 km/h, cuando se exige reducir las velocidades a solo entre 20-40 km/h cuando los sistemas automáticos fallan.
Luego del accidente mortal, las autoridades en España dieron a conocer que están en proceso de reemplazar el sistema LZB al considerarla una tecnología antigua que ya no se fabrica y pasar al ERTMS Nivel 2, el más usado y avalado en Europa.
HVI