Un informe del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) examinó 184 muestras de agua recolectadas en colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zuñiga, según la asociación civil, el agua potable de la zona metropolitana registra altos niveles de plomo, mercurio, aluminio, así como bacterias vinculadas a las heces fecales.
Notablemente también se detectó una ausencia de cloro. Al respecto, el informe señala: “El hallazgo más extendido y de mayor alcance epidemiológico es la ausencia casi total de cloro residual en la red domiciliaria”. Esto implicaría que el agua que se distribuye en la red de la capital jalisciense no ha sido tratada debidamente.
El estudio también documentó la presencia de plomo y mercurio por encima de lo que indica la normativa; en México, la NOM-127-SSA1-2021 indica las características del agua para consumo humano. Cabe recordar que no existe un nivel aceptable de plomo en el ambiente, pues el daño que provoca la neurotoxina es permanente, especialmente en menores.
También se identificó la presencia de la bacteria Escherichia coli en 4 muestras. La presencia de este patógeno se asocia con contaminación con heces fecales.
Al respecto, la asociación advierte que esta agua no es apta para su consumo humano, ni siquiera hervida: “En las colonias con presencia confirmada de metales pesados o fluoruros fuera de norma, el agua no debe consumirse ni utilizarse para cocinar, ni siquiera después de hervida, dado que la evaporación concentra los contaminantes químicos remanentes”.
Además, los filtros convencionales de carbón activado son insuficientes para retener plomo, mercurio y otros contaminantes. Solamente los sistemas de ósmosis inversa domiciliaria con membranas certificadas pueden garantizar cierto nivel de pureza en el agua. De lo contrario, se recomienda el uso de agua embotellada con certificación de calidad vigente para cocinar.
Ante esta situación que no es nueva en Guadalajara, la gente ha tenido que cambiar su rutina. Jóvenes, amas de casa, negocios y toda la sociedad en general, es un problema que ha alcanzado a todas las esferas sociales.
N+ acompañó a Tania, una joven que vive en Guadalajara, quien habló sobre cómo esta situación ha afectado sus actividades cotidianas, su entorno, incluso, económicamente.
“Para la regadera del baño tuvimos que ponerle un filtro que de hecho le tuvimos que quitar porque salía tan sucia que no salía, pues el filtro que se tiene que cambiar cada dos meses se tenía que cambiar cada tres días, entonces fue cambiar y cambiar y cambiar, y se nos terminaba y pues era un gasto demasiado grande para nosotras".
También personas que tienen sus pequeños negocios y que dependen directamente del agua, como cocinas económicas, narran que el agua les llega con olor muy fuerte como a "caño", y esto a ellos les representa un gasto fuerte, ya que tienen que invertir en la compra de decenas de garrafones para poder seguir operando.
A esto se suma la situación que presenta el Lago de Chapala, que abastece de agua a más del 60% de la zona metropolitana, ya que ha aumentado 5 grados su temperatura en los últimos 30 años y eso favorece el aumento de microorganismos que pueden producir toxinas en el agua.