La muerte de al menos 11 cocodrilos en las últimas semanas, en Puerto Vallarta, encendió las alertas. Autoridades ya han reforzado la vigilancia en playas y zonas de riesgo.
¿A qué se debe la muerte de los cocodrilos en Puerto Vallarta?
De acuerdo con Sergio Ramírez López, Director Estatal de Protección Civil Jalisco, la modificación del entorno obligó a varios ejemplares machos a migrar hacia otros territorios, generando competencia y agresiones entre ellos. Sin embargo, también tendría relación al desplazamiento forzado y a las agresiones humanas.
Por ello, el gobierno de Puerto Vallarta ha reforzado los operativos de vigilancia en playas y desembocaduras de ríos, colocando banderas de aviso y escoltas para ejemplares de gran tamaño, con el fin de prevenir riesgos a turistas y habitantes.
“Se está dando seguimiento y acompañamiento de los animales; se les pone escolta para evitar que las personas se acerquen”, explicó Sergio Ramírez López, Director de Protección Civil Jalisco.
Y, aunque reconoció la preocupación social tras ataques previos, insistió en que se trata de un fenómeno de coexistencia, por lo que hizo un llamado a evitar la caza indiscriminada de los reptiles.
Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial afirmó que el incremento en la interacción entre personas y cocodrilos no se relaciona con una situación de sobrepoblación. De acuerdo con los monitoreos en la región, la población en Bahía de Banderas había alcanzado entre 300 y 350 individuos.
Asimismo detalló que, durante la temporada de lluvias, pueden incrementarse sus desplazamientos entre esteros, ríos y el mar, lo que puede favorecer una mayor interacción con las actividades humanas. Pero también recordó que es una especie protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010, por lo que los posibles actos de afectación, maltrato o aprovechamiento ilícito deben ser atendidos por las autoridades competentes.
Autoridades ambientales, junto con hoteleros y el ayuntamiento, mantienen mesas de trabajo para diseñar estrategias de corto y mediano plazo que permitan reubicar a los animales en espacios seguros, como en el Estero El Salado.