Expertos del sector salud advirtieron sobre los riesgos de usar la inteligencia artificial (IA) en lugar de acudir con un psicólogo, e hicieron énfasis en que esta herramienta no sustituye la valoración, el seguimiento y la atención de los profesionales en la materia.
En un comunicado, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) explicó que la IA puede contribuir como una herramienta complementaria en acciones de orientación y psicoeducación.
Sin embargo, advirtió, “no sustituye la atención que brindan profesionales de la psicología y la psiquiatría ante problemas de salud mental”.
Yerania Enríquez López, titular de la dependencia, indicó que es necesario sensibilizar a la población sobre los alcances y limitaciones de la IA, ante el creciente uso de estas tecnologías para consultar temas relacionados con el estado de ánimo, ansiedad, depresión u otras situaciones emocionales.
Según la experta, la disponibilidad las 24 horas del día, la respuesta inmediata y la posibilidad de interactuar mediante un lenguaje que simula una conversación humana son algunos de los factores que han favorecido que las personas recurran a estas herramientas en busca de orientación o acompañamiento.
Pero, a pesar de estas características, los sistemas de IA no realizan una valoración clínica integral ni cuentan con las capacidades profesionales necesarias para desarrollar un proceso psicoterapéutico, identificar todos los factores de riesgo o responder ante los dilemas éticos que pueden presentarse durante la atención de una persona, explicó.
Al advertir sobre los riesgos, Enríquez López alertó que estos sistemas pueden reforzar o validar las ideas de las personas sin realizar la valoración, confrontación terapéutica y seguimiento propios de una intervención profesional.
“Su potencial está en funcionar como una herramienta de apoyo complementaria y psicoeducativa. Por ejemplo, puede orientar sobre ejercicios de respiración o proporcionar información general, pero jamás debe considerarse un sustituto de una psicóloga, psicólogo, psiquiatra u otro profesional de la salud mental”, dijo.
Sin embargo, consideró que la respuesta no debe centrarse en rechazar estas tecnologías, sino en promover un uso informado, responsable y ético, que permita aprovechar sus beneficios sin atribuirles capacidades que no poseen.
La inteligencia artificial puede contribuir a fortalecer algunas acciones de los profesionales de la salud mental, ampliar el acceso a información y proporcionar herramientas de apoyo inicial; no obstante, su diseño e implementación en este ámbito deben mantenerse siempre como complemento y no como reemplazo de la atención especializada, reiteró.
SPB