Actualmente, un brote de ciclosporiasis afecta a Estados Unidos de América (EUA) y mantiene en alerta a México, pues se trata de una infección parasitaria que provoca diarreas acuosas y a menudo explosivas y que además puede generar otros síntomas en los pacientes.
Aquí te damos a conocer todos los detalles de esta enfermedad: qué es, qué la provoca, cómo se contagia, cuáles son sus síntomas, qué tratamiento se usa y cómo se puede prevenir.
En datos
Desde el 1 de mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) contabilizaron mil 645 casos autóctonos confirmados y más de 5 mil 100 en estudio en 34 estados de EUA.
Míchigan es el estado más afectado; a comienzos de julio ya superaba los 3 mil casos.
El Gobierno de México emitió un aviso preventivo de viaje por el brote de ciclosporiasis.
Cuatro estados son objeto de dicha alerta: Kentucky, Ohio, Virginia Occidental y Michigan.
¿Qué es la ciclosporiasis?
Es una intoxicación alimentaria causada por el parásito 'Cyclospora cayetanensis'.
Según la Cleveland Clinic, se trata de un parásito tan pequeño que solo se ve al microscopio.
Nadie sabe del todo cómo llega a los alimentos y al agua, pero en EUA los brotes se vinculan una y otra vez a productos frescos, de acuerdo con los CDC.
La desinfección química habitual no basta para eliminarlo.
¿Cómo se contagia?
Cabe destacar que una persona puede contagiarse más de una vez.
El contagio es fecal-oral: Al comer alimentos o beber agua contaminados con heces, incluida el agua sin tratar de piscinas o pozos.
No suele pasar de persona a persona, pues el parásito necesita una o dos semanas fuera del cuerpo para volverse infeccioso, según los CDC.
Los síntomas de la ciclosporiasis
De acuerdo con la Clínica Mayo, el signo más común es una diarrea acuosa, frecuente y a veces explosiva, que va y viene por tandas.
Puede sumar falta de apetito, adelgazamiento, hinchazón, náuseas, febrícula y fatiga.
Suelen aparecer una semana después del contagio y, sin tratamiento, la enfermedad dura de unos días a más de un mes.
Según los CDC, no suele ser mortal: de los mil 645 casos confirmados, 141 (un 9%) acabaron hospitalizados y ninguno falleció.
Diagnóstico y tratamiento
Para poder tener el diagnóstico se debe realizar un análisis de heces con una prueba específica que no es rutinaria, por lo que el médico debe pedirla de forma expresa; a veces se necesitan varias muestras.
El tratamiento de referencia es el antibiótico trimetoprima-sulfametoxazol (cotrimoxazol).
Para los alérgicos a las sulfamidas, las clínicas Mayo y Cleveland citan el ciprofloxacino o la nitazoxanida, además de reposo e hidratación.
Con las defensas sanas se suele superar con o sin fármacos.
¿Se puede prevenir?
No hay vacuna para esta enfermedad, por lo que lo mejor es evitar los alimentos y el agua que puedan estar contaminados.
Autoridades de Michigan recomiendan que para la lechuga y las verduras de hoja, se compren cogollos enteros en vez de bolsas ya lavadas, así como retirar las dos o tres capas exteriores y lavar el resto bajo el chorro; cocinarlas es lo más seguro.
Lo mismo vale para el cilantro, la albahaca y la cebolleta, sin descuidar la higiene de manos.
Adicionalmente, la FDA y los CDC destacaron que lavar los productos reduce el riesgo, pero no garantiza eliminar el parásito, que resiste la desinfección química.
Las frambuesas son de lo más difícil de limpiar, porque el parásito se esconde en las grietas de su superficie, y ni congelarlas lo asegura, advierte Michigan.
Con información de N+ y EFE.
SPB