Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizaron estudios en la brecha sísmica de Guerrero, en una zona donde no ocurre un sismo de magnitud mayor a 7 desde hace más de 100 años, y de acuerdo con los resultaos obtenidos, podría ocurrir un temblor más intenso que el terremoto de 1985.
Los científicos de la UNAM, liderados por Víctor Manuel Cruz Atienza, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la máxima casa de estudios, iniciaron con el estudio en 2017, cuando instalaron instrumentos geofísicos en el fondo del mar, frente a la costa de Guerrero, para estudiar la llamada brecha sísmica y así entender por qué no se ha registrado un sismo de magnitud mayor a 7, desde 1911.
Con ayuda de sensores de presión hidrostática e inclinómetros montados en tripiés de acero, el grupo de científicos descubrió los primeros sismos lentos bajo el mar y deformaciones transitorias en la placa de Cocos, asociadas a la aceleración de su velocidad de subducción durante los meses previos a la ruptura de tres terremotos de magnitud superior a 7, en Huatulco, Oaxaca, en 2020; Acapulco, Guerrero, en 2021; y Michoacán, en 2022.
Víctor Manuel Cruz explicó que los sismos lentos “son los primeros eventos de este tipo observados en la zona de subducción mexicana y de los pocos registrados globalmente”, datos que “muestran cómo un deslizamiento lento bajo el mar puede perturbar los esfuerzos de la corteza y disparar un gran terremoto”.
De acuerdo con Cruz Atienza, la aceleración de subducción de la placa oceánica antes de los terremotos, fenómeno que denominaron como “jalones transitorios de placa”, es la primera evidencia mundial de un proceso regional que antecede a grandes sismos, lo que podría revolucionar la manera de monitorear las zonas de subducción.
El experto de la UNAM apuntó que los sismos lentos no siempre provocan terremotos, pero durante periodos de alta actividad sísmica aumenta la probabilidad de que así sea.
El sismólogo mencionó que “un sismo de magnitud 8 ahí (en la brecha de Guerrero) podría producir sacudidas en la capital del país, 2 o 3 veces más intensas que las de 1985”.
Con la confirmación de la existencia sistemática de dichas señales precursoras, "México podría sentar las bases para el desarrollo de sistemas de alerta temprana por terremoto con impacto internacional”, subrayó Cruz Atienza.
El estudio que encabezó Víctor Manuel Cruz Atienza fue publicado en la revista Science Advances, en septiembre de 2025.
RMT