La extinción de los dinosaurios sigue dando revelaciones. Investigadores consideran que el asteroide que impactó en la península de Yucatán habría provocado tormentas de fuego 17 veces más calientes que el límite térmico letal para los humanos.
Anteriormente, los científicos sospechaban que un invierno prolongado provocó la muerte por inanición de los dinosaurios tras el impacto de un asteroide. Sin embargo, nuevas pruebas sugieren un final más violento: tormentas de fuego pudieron haber calcinado incluso a dinosaurios de piel gruesa en cuestión de horas, de acuerdo con el estudio publicado el 28 de julio en la revista “JGR Biogeosciences”.
¿Cómo era el asteroide que acabó con los dinosaurios?
El asteroide que acabó con los dinosaurios medía unos 10 kilómetros de diámetro, impactó en la península de Yucatán, en México, formando el cráter de Chicxulub y vaporizando enormes cantidades de roca.
Parte de ese material se condensó en diminutas gotas llamadas esférulas, que se dispersaron por todo el planeta antes de volver a caer a través de la atmósfera terrestre a velocidades de varios kilómetros por segundo.
Modelos anteriores sugerían que el efecto del asteroide habría sido similar al de un asador gigante a escala mundial, pero no tan potente como para incendiar la vegetación de todo el planeta.
Pero un nuevo estudio sostiene que dichos cálculos pasaron por alto una densa capa de polvo fino de silicato, formada a partir del vapor de roca que no llegó a condensarse inicialmente en esférulas.
Las pruebas de la existencia de este polvo surgieron en 2023 en el yacimiento fósil de Tanis, en Dakota del Norte, donde los investigadores identificaron una capa extremadamente fina derivada del impacto, depositada sobre las esférulas.
Desde entonces, se ha documentado una capa de polvo similar en el límite K-Pg (que separa la "era de los reptiles" de la "era de los mamíferos") en la cuenca de Ratón, entre Colorado y Nuevo México.
El polvo habría actuado como una manta, impidiendo que la radiación térmica escapara al espacio y redirigiendo más calor hacia la superficie terrestre.
Los investigadores estimaron que el calor en la superficie podría haber sido unas 3.5 veces más intenso de lo que sugerían los modelos que solo tenían en cuenta la caída de las esférulas, que habría acabado con todo en esa primera hora o dos.
Calor letal
El estudio también reveló que los animales terrestres expuestos pudieron haber recibido una dosis térmica unas 17 veces superior a la considerada letal para los seres humanos.
Aquellos animales que se refugiaron bajo tierra o en el agua habrían tenido mayores probabilidades de sobrevivir a la oleada de calor inicial. Posteriormente, ese mismo polvo pudo haber bloqueado la luz solar durante años, desencadenando el prolongado invierno al que habitualmente se atribuye la extinción de los dinosaurios.
Ahora hay pruebas de incendios forestales que respaldan la teoría de un infierno provocado por el polvo que solo se han hallado en Norteamérica.
Se cree que hubo incendios forestales de alcance global, así lo ha dado a conocer Alfio Alessandro Chiarenza, paleontólogo del University College de Londres.
HVI