El Sol es una estrella amarilla de tamaño mediano que cada segundo fusiona millones de toneladas de hidrógeno para producir luz. Este fenómeno no habrá de sostenerse por siempre. Te decimos cuándo ocurrirá la muerte del Sol y qué pasará con la Tierra.
El Sol tiene 4 mil 600 millones de años.
Nuestra estrella depende del suministro de hidrógeno que fusiona para convertirlo en helio, luz y calor.
¿Por qué brilla el Sol?
“El Sol es el mismo, relativamente hablando, pero tú eres más viejo”, canta Pink Floyd en la clásica “Time”, del álbum Dark Side of the Moon. La estrella ubicada al centro de nuestro vecindario espacial ha sido adorada, con justa razón, por todas las civilizaciones, conscientes de su importancia vital para la vida.
No pocos pueblos lamentaban y celebraban la muerte y resurrección simbólica del astro en el solsticio de invierno. El Sol parece eterno y cada año vuelve a levantarse después de llegar a su punto más bajo en el cielo. Sin embargo, habrá un día en que se agote su combustible.
El Sol no arde; su brillo proviene de una reacción termonuclear. Dentro de nuestra estrella, cada segundo se fusionan aproximadamente 700 millones de toneladas de hidrógeno.
Estos átomos con un solo protón se unen entre sí bajo la enorme gravedad de la estrella y se convierten en helio, un átomo que lleva dos protones. En la operación se liberan fotones, partículas que transportan luz y energía, aunque no tengan masa.
¿Qué recibe la Tierra del Sol?
La luz del Sol atraviesa en ocho minutos la distancia que hay hasta la Tierra y pone a girar el sistema que sostiene la vida.
Como los fotones transportan energía (momentum), las plantas la usan para crear su propio alimento: adenosín trifosfato. Las plantas y las algas comienzan la cadena que alimenta a todos los seres vivos del planeta.
Al final del proceso, la Tierra “exhala” de regreso la misma cantidad de energía que recibió del Sol, como explica el Premio Nobel de Física Roger Penrose en el libro El camino a la realidad (Debate). Lo que nos entrega la estrella es energía en una forma aprovechable (con baja entropía) y el planeta devuelve la misma cantidad al espacio, en una forma menos aprovechable (con alta entropía). El Sol envía rayos amarillos y la Tierra regresa rayos infrarrojos.
¿Cuándo morirá el Sol?
El Sol no arde, pero sí depende de dos fuerzas contrarias: la gravedad de toda esa masa empuja hacia el centro a la estrella, mientras que la fusión de hidrógeno empuja hacia afuera. Tarde o temprano, el equilibrio que sostiene al Sol se romperá.
Aproximadamente en 5 mil millones de años, el hidrógeno que alimenta a la estrella comenzará a agotarse y, en su lugar, el Sol comenzará a fusionar el helio que ha acumulado. Como resultado, se originarán elementos más pesados, como el carbono.
En este proceso, el Sol se expandirá cientos de veces y se convertirá por un tiempo en una gigante roja. En ese proceso, la Tierra podría ser tragada por nuestra estrella o, en el mejor de los casos, ser empujada a una órbita más amplia. Una vez que se agote el resto de su combustible, el Sol se convertirá en una enana blanca.
No obstante, en el planeta ya no habrá testigos que puedan ver el cataclismo. El Sol aumenta su brillo un 1% cada 100 millones de años.
Dentro de mil millones de años, será tan caliente que ya no será sostenible la vida en la Tierra y el agua se evaporará de los mares. Si en el futuro prosperara en otro punto del sistema solar una civilización, seguramente verían al planeta ahora azul como nosotros vemos al árido Marte.