Los aterrizajes constantes en la superficie de la Luna podrían dañar posible evidencia sobre el origen de la vida en la Tierra. Así lo señala un nuevo estudio que denuncia cómo el metano usado en los despegues de las naves puede contaminar el suelo lunar.
El regreso humano a la Luna también puede contaminarla
La Luna ha vuelto a ser una perla codiciada por los programas espaciales. Mientras que la JAXA (la agencia espacial de Japón) y la ISRO (su homóloga de la India) han enviado sondas al satélite, China y Estados Unidos mantienen una carrera por volver a llevar humanos.
Actualmente, el programa Artemis agrupa los esfuerzos estadounidenses para pisar de nuevo el regolito lunar. La misión Artemis IV, que habrá de ser lanzada antes del fin de la década, sería un regreso a la Luna tras más de 50 años de ausencia en el satélite.
No obstante, la presencia humana en el espacio no es inocua. A donde llega nuestra especie, llegan también nuestros residuos.
Podría pensarse que nuestra contaminación no es un conflicto en la aridez lunar. Sin embargo, un nuevo estudio denuncia que nuestros alunizajes podrían destruir pistas de cómo nació la vida en la propia Tierra.
La actividad humana en la Luna podría borrar huellas antiguas de vida
Los investigadores Francisca Paiva y Silvio Sinibaldi de la Agencia Espacial Europea (ESA) advierten en el estudio publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets, que los gases de escape de las naves espaciales pueden contaminar rápidamente regiones de interés científico en la Luna. El principal riesgo estaría en el gas metano.
Los investigadores descubrieron que este gas puede propagarse por la Luna con sorprendente rapidez. Los hallazgos hechos con simulaciones en computadora sugieren que incluso un aterrizaje cerca del Polo Sur lunar podría enviar moléculas de metano a través de la superficie lunar hasta el Polo Norte en menos de dos días lunares.
Esta contaminación podría dañar y contaminar regiones que podrían preservar antiguas pistas químicas sobre el surgimiento de la vida en la Tierra. Al respecto, Silvio Sinibaldi declaró en un comunicado:
"Estamos tratando de proteger la ciencia y nuestra inversión en el espacio. Nuestra actividad puede, de hecho, obstaculizar la exploración científica".
Los investigadores llaman a considerar el impacto de las futuras misiones lunares. Además, llaman a que agencias espaciales y empresas reduzcan y monitoreen la contaminación humana en la Luna antes de que se extienda.