El telescopio espacial James Webb ha detectado las condiciones que permiten que haya una lluvia de rubíes y zafiros en un exoplaneta el doble de grande que Júpiter. Te explicamos a qué se debe este fenómeno en el extremo y muy caliente WASP 121-b.
El planeta WASP 121-b tiene temperaturas extremas debido a que gira alrededor de su estrella cada 1.3 días.
Desde su descubrimiento en 2016, se ha convertido en uno de los exoplanetas más estudiados.
Tan caliente como un planeta que da la vuelta al Sol en un día
En 2016, el proyecto británico SuperWASP halló el exoplaneta WASP 121-b. Se le detectó gracias al tránsito que dibujaba alrededor de su estrella, WASP 121.
En este método de “tránsito”, uno de los primeros empleados en la búsqueda de exoplanetas, se puede detectar un objeto por los cambios que provoca al pasar entre un posible observador y su estrella. Y desde su primera observación, los científicos quedaron asombrados con el exoplaneta ubicado a 880 años luz.
Era 1.7 veces mayor que Júpiter, pero se movía a una distancia muchísimo menor de su estrella. Estaba tan cerca de WASP 121 que cumple una órbita entera en apenas 1.3 días.
Debido a esta cercanía extrema, WASP-121-b presenta dos fenómenos: por un lado, se estira tanto como un balón de futbol americano, debido a la atracción gravitatoria de su estrella. Además, como puede imaginarse, es en extremo caliente, de unos 2,700 grados Kelvin en la cara que da a su sol.
Y es que, al ubicarse tan cerca de su estrella, este exoplaneta presenta una órbita que se corresponde a la perfección con su rotación, como nuestra Luna, por lo que siempre ofrece la misma cara.
James Webb pronostica el peor clima posible para un planeta: lluvias de rubíes y zafiros
Ahora, un equipo de investigadores, liderado por Cyril Gapp, estudiante de doctorado del Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA, por sus siglas en inglés) en Heidelberg, Alemania, empleó el telescopio espacial James Webb para mirar “más de cerca” al planeta gaseoso.
Cuando fue descubierto en 2016, WASP-121-b llamó la atención por tener agua en sus zonas más altas. Pero este vapor está desapareciendo debido a que la estrella descompone lentamente las moléculas de agua hasta reducirlas a hidrógeno y oxígeno separados.
En cambio, ahora los astrónomos han notado las notables diferencias en las condiciones atmosféricas que hay entre las zonas de transición matutina y vespertina de WASP-121 b.
Aunque su órbita parezca fija alrededor de su estrella, el gas caliente de un lado alcanza a llegar hasta el otro extremo. Esto provoca que una cara se encuentre a 2,700 grados Kelvin y la otra a “solo” unos mil grados.
Desde 2016, la NASA dio a conocer que en WASP-121-b llueve partículas de rubíes y zafiros, pero el nuevo estudio permite entender mejor el fenómeno.
Debido a las fuerzas extremas que ocurren en su atmósfera, y a los vientos de 18 mil kilómetros por hora, el corindón, mineral que forma algunas piedras preciosas, se mantiene en estado líquido. El corindón es la forma cristalina del óxido de aluminio.
Cuando este cristal presenta impurezas de cromo, se vuelve de un color rojo; así nacen los rubíes. Cuando el corindón presenta otros metales, como el titanio, se torna azul; eso son los zafiros. Y, aunque el corindón es el segundo mineral más fuerte que se halla en nuestro planeta, solo detrás de los diamantes, la atmósfera de WASP 121-b le doblega de tal forma que llueve rubíes y zafiros.