Antes de que Yuri Gagarin viajara al espacio a bordo de la Vostok 1, las primeras cosmonautas que volvieron sanas y salvas del espacio fueron dos perritas, Belka y Strelka. Hoy recordamos su hazaña a 66 años de su viaje.
Belka y Strelka dieron 17 vueltas en un viaje de 27 horas alrededor de la Tierra tras su despegue el 19 de agosto de 1960.
“Blanquita” y “Flechita” fueron celebridades internacionales tras su regreso y sus descendientes se mezclaron con las mascotas de John F. Kennedy.
El 4 de octubre de 1957, en medio de las tensiones de la Guerra Fría, la Unión Soviética lanzó con éxito el Sputnik, el primer satélite artificial de la historia. El Sputnik era una modesta esfera de aluminio de medio metro de diámetro, armada con cuatro largas antenas.
En su interior solo había una radio encargada de recopilar y retransmitir información sobre las condiciones de la ionosfera. Su diseño y sus funciones eran inofensivos, pero los estadounidenses notaron la amenaza de tener una máquina soviética volando libre sobre sus cabezas.
Si los soviéticos podían enviar satélites, también podían lanzar bombas. Así nació una batalla tecnológica que fue dominada varios años por la URSS. Los soviéticos lanzaron al primer animal, Laika; al primer hombre, Yuri Gagarin; y a la primera mujer, Valentina Tereshkova.
Pero la Unión Soviética también tiene el título de los primeros animales complejos que volvieron sanos y salvos del espacio. El 19 de agosto de 1960, fueron enviadas al espacio Belka y Strelka. “Blanquita” y “Flechita”, como se llaman en español, no viajaron solas.
Fueron en compañía de un conejo y dos ratas, así como moscas, plantas y hongos. Todos estos cosmonautas no humanos sobrevivieron al viaje. Belka, Strelka y el resto de la tripulación de la misión Sputnik V dieron 17 vueltas alrededor de la Tierra.
Durante el vuelo de 27 horas, se vigiló su respuesta a la falta de gravedad y los efectos del espacio exterior en sus cuerpos. Ambas volvieron a la Tierra convertidas en celebridades internacionales y pasaron de inmediato a formar parte del panteón de la Unión Soviética.
La fama se extendió incluso a su descendencia. Strelka tuvo seis perritos, uno de los cuales, Pushok, participó en experimentos de la agencia espacial, aunque no viajó al espacio.
Otra perrita de Strelka, Pushinka, viajó a Estados Unidos acompañando a Nikita Jrushchov. El líder soviético presentó al animal a John F. Kennedy. Uno de los perros del presidente estadounidense se apareó con Pushinka.
Hoy en día, Rusia mantiene un papel de importancia en la exploración espacial, aunque ha abandonado la carrera por el liderazgo contra los Estados Unidos y ha sido reemplazada por China. En un momento en que la humanidad sueña con habitar la Luna, estas dos perritas son recordadas como las valientes pioneras.