Venus Se Habría Comido a su Propia Luna: Estudio; Atraía al Satélite Hasta 'Devorarlo'
Por décadas los científicos se han preguntado por qué Venus no cuenta con una luna; ahora hay nuevos hallazgos

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Venus tiene varias semejanzas a la Tierra: ambos planetas tienen una masa y un tamaño semejantes. No es difícil imaginar que en un pasado remoto fueron aún más parecidos.
Sin embargo, hay dos grandes diferencias: la atmósfera hostil de Venus, con lluvias de ácido sulfúrico, y la ausencia de un satélite natural. Ahora, un estudio sugiere que el planeta hermano de la Tierra habría devorado a su luna.
Durante décadas, los astrofísicos se dividieron entre dos hipótesis. Por un lado estaban los que sugerían que Venus perdió su luna durante una colisión masiva. Del otro lado, estaban los que creían que el planeta ni siquiera llegó a tener un satélite.
Ahora, un estudio publicado en The Astrophysical Journal indica una tercera opción: Venus se comió a su propia luna. Las pistas iniciales están en el movimiento de nuestro planeta.
Las más recientes investigaciones revelan que la Tierra adquirió la Luna en una colisión planetaria con un cuerpo ahora llamado Tea, cuyos restos sobreviven sumergidos en la corteza. Desde entonces, la Tierra aleja lentamente a la Luna debido a su rotación.
Podemos imaginar a nuestro planeta como un atleta que lanza una bala. Cuando gira, la energía se transfiere al objeto que habrá de lanzar. De la misma forma, la Tierra transfiere la energía de su rotación a la Luna y en consecuencia ella se aleja unos cuatro centímetros al año.
Según el estudio liderado por Stephen Kane, de la Universidad de California en Riverside, Venus habría transitado exactamente por el camino opuesto. El planeta gira tan lentamente que el año es más corto que un día. Venus completa una vuelta alrededor del Sol en 225 días terrestres, pero tarda el equivalente a 243 días en dar una vuelta sobre su propio eje.
Como resultado, Venus no transferiría energía a una hipotética luna. Por el contrario, la atraería hasta colisionar con ella. Los científicos probaron varios modelos matemáticos que consideraron el tamaño de Venus, así como su velocidad de rotación.
En todos los casos, el planeta atraía al satélite hasta “devorarlo”; y mientras más grande era el satélite, más rápido ocurría la colisión. Al respecto, Kane declaró en un comunicado: “Cuando hice este descubrimiento, me quedé sorprendido. Pensé que la amplia gama de escenarios que estaba explorando conduciría seguramente a resultados diversos. Pero todo apuntaba prácticamente en la misma dirección”.
El estudio no demuestra que Venus haya tenido una luna, pero sí indica que, de haber tenido una, la hubiera perdido hace mucho tiempo.
Sabemos que el 80 % de su superficie tiene una antigüedad similar. Hace unos mil millones de años, el planeta habría pasado por una renovación que borró gran parte de la historia geológica anterior del planeta.
Es probable que las pruebas de una colisión se hallen bajo su superficie, como los restos enterrados de Tea en la corteza de la Tierra. Estos restos fueron visibles al analizar la forma de las ondas sísmicas que atraviesan el planeta.
Una hipotética colisión incluso podría explicar por qué Venus gira al revés de los demás vecinos del sistema solar. No obstante, mientras su atmósfera sea capaz de fundir metales, su exploración seguirá siendo un enorme reto.
EDG
