San Francisco de Asís pasó de renunciar a los bienes materiales a convertirse en una de las figuras más influyentes del cristianismo. En Asís, en la región de Umbría, Italia, comenzó a tomar forma un legado religioso que atravesaría los siglos. Su defensa de la pobreza, su particular relación con la naturaleza y un misterioso episodio ocurrido dos años antes de su muerte marcaron una historia que continúa despertando interés en todo el mundo.
Su vida estuvo dedicada al servicio de la Iglesia, pero también a una idea que resultaba radical para su época: desprenderse de las posesiones y vivir con sencillez. Su ejemplo de humildad, pobreza y amor por la creación terminó convirtiéndolo en un referente espiritual para millones de personas.
La decisión que dio origen a una de las órdenes religiosas más conocidas
Uno de los momentos decisivos llegó en 1209, cuando Francisco acudió ante el papa Inocencio III para buscar la aprobación de su forma de vida religiosa, origen de la Primera Orden Franciscana. Sus integrantes serían conocidos como frailes menores y asumirían el compromiso de vivir en pobreza, sencillez y servicio a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Su proyecto espiritual continuó creciendo. En 1212, junto con Clara de Asís, impulsó la comunidad que daría origen a la Segunda Orden, conocida como las Clarisas, integrada por mujeres dedicadas a la vida religiosa. En 1221 tomó forma la Tercera Orden Franciscana, destinada a personas que buscaban adoptar los principios de la espiritualidad franciscana sin abandonar su vida cotidiana.
El vínculo con la naturaleza que siglos después tendría reconocimiento mundial
Para San Francisco de Asís, los animales, las plantas y el resto de la creación tenían un profundo significado religioso porque eran obra de Dios. Esta concepción lo llevó a promover el respeto hacia las criaturas y a desarrollar una relación con la naturaleza que se convertiría en uno de los rasgos más reconocibles de su legado.
Esta visión quedó plasmada en el “Cántico del Hermano Sol”, también conocido como “Cántico de las criaturas”, considerado una de las primeras grandes obras de la literatura italiana. En la composición expresa gratitud por elementos de la creación como el sol, la luna, el agua y la tierra, reflejando la espiritualidad que caracterizó los últimos años de su vida.
Las cinco heridas que habrían aparecido en su cuerpo
Uno de los episodios más impactantes atribuidos a San Francisco ocurrió en 1224, aproximadamente dos años antes de su muerte. Mientras se encontraba retirado en oración en el monte Alverna, en Italia, la tradición cristiana sostiene que recibió los estigmas de Cristo.
Se trataba de cinco heridas localizadas en las manos, los pies y el costado, relacionadas simbólicamente con las lesiones sufridas por Jesús durante la crucifixión. El acontecimiento se convirtió en uno de los episodios religiosos más conocidos de la biografía del santo.
Según las narraciones tradicionales, Francisco evitaba exhibir estas marcas y procuraba mantenerlas ocultas mediante vendas o prendas de vestir. Esta actitud ha sido relacionada con el ideal de humildad que defendió durante su vida.
Su salud empeoró y murió a los 44 años
Los últimos años de Francisco estuvieron marcados por un progresivo deterioro de su salud. Padeció graves problemas de visión y otras enfermedades que complicaron considerablemente su condición física.
Finalmente, Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, cuando tenía alrededor de 44 años. El reconocimiento oficial de la Iglesia católica llegó con rapidez: menos de dos años después de su fallecimiento.
El 16 de julio de 1228, el papa Gregorio IX lo declaró santo. Desde entonces, la Iglesia católica celebra cada 4 de octubre la festividad de San Francisco de Asís, una fecha que mantiene vigente su figura casi ocho siglos después de su muerte.
¿Por qué San Francisco de Asís es considerado patrono de los ecologistas?
Su histórica relación con los animales y la naturaleza obtuvo un reconocimiento oficial siglos después. En 1979, el papa Juan Pablo II proclamó a San Francisco de Asís patrono de los ecologistas, destacando su particular visión sobre la relación de los seres humanos con el resto de la creación.
El nombramiento reforzó una faceta de Francisco que ha trascendido el terreno estrictamente religioso. Su llamado al respeto por la naturaleza ha adquirido especial relevancia en una época marcada por preocupaciones mundiales relacionadas con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la protección de los ecosistemas.
El santo que inspiró el nombre del primer papa Francisco
El impacto de San Francisco también alcanzó al Vaticano casi ocho siglos después de su nacimiento. Cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido pontífice en marzo de 2013, tomó una decisión histórica: escogió el nombre de Francisco.
Bergoglio explicó que su elección estaba inspirada en San Francisco de Asís, especialmente por su identificación con los pobres y su mensaje de paz. De esta manera, el religioso italiano que había defendido una vida sencilla en el siglo XIII volvió a ocupar un lugar destacado en la conversación mundial.
A casi ocho siglos de su muerte, San Francisco de Asís continúa siendo una de las figuras más reconocidas del cristianismo. La orden religiosa que ayudó a fundar, su relación con la naturaleza, la tradición de los estigmas y su defensa de una vida sencilla construyeron un legado que logró trascender su época y las fronteras de la religión.
Con información de Fernanda Sánchez Rodríguez.