Policía Sobrevive a 7 Balazos en Iztapalapa: Esta es Su Historia
Oscar Soto, policía de la SSC, trabajaba encubierto cuando recibió varios disparos durante un operativo contra el narcomenudeo en Iztapalapa; tres de los impactos fueron en la cabeza.
Oscar Soto avanza en su recuperación tras recibir siete disparos. Foto: Archivo | Cuartoscuro
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El oficial permaneció alrededor de mes y medio en coma y ahora enfrenta una rehabilitación por la hemiplejia que afecta el lado derecho de su cuerpo
Un operativo encubierto contra el narcomenudeo casi le cuesta la vida a un joven policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). El 6 de enero de 2026, en la alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México (CDMX), el oficial Oscar Soto, de 26 años, fue descubierto mientras participaba en una operación para detectar en flagrancia a presuntos narcomenudistas. Los agresores le dispararon siete veces: tres impactos fueron en la cabeza, uno en el pecho, otro en el estómago y dos en una pierna.
La gravedad de las heridas obligó a trasladarlo en helicóptero a un hospital para recibir atención médica. Su estado era crítico. Permaneció alrededor de mes y medio en coma e intubado, mientras especialistas luchaban por mantenerlo con vida. Pese al complicado panorama, Soto sobrevivió y comenzó un proceso de recuperación que ha sorprendido incluso a los médicos que conocen su caso.
Soto llevaba siete años de servicio policial cuando ocurrió la agresión. Había ingresado a la Secretaría de Seguridad Ciudadana a los 20 años para cumplir un sueño que tenía desde niño: convertirse en policía y proteger a otras personas. Con el paso de los años recibió distintos reconocimientos por su entrega y valentía.
La operación del 6 de enero formaba parte de su trabajo en el área de narcomenudeo. El propio oficial relata que los agresores consiguieron sorprenderlo por la espalda. Después de recibir tres disparos en la cabeza perdió el conocimiento y ya no pudo saber qué ocurrió inmediatamente después.
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Oscar Soto, oficial de la SSC, recuerda así el momento que cambió su vida y explica las secuelas que todavía enfrenta:
“Llevaba 7 años brindando el servicio. Trabajábamos en el área del narcomenudeo, me llegaron por la espalda, sufrí 3 disparos en la cabeza y ya perdí la conciencia. Tengo una hemiplejia, porque perdí la movilidad de lado derecho, este brazo no lo puedo mover y la pierna me cuesta trabajo moverla, he ido a mis terapias físicas y gracias a Dios que me han ayudado bastante.”
Las consecuencias del ataque fueron devastadoras. Además de las heridas en distintas partes del cuerpo, el daño neurológico representaba uno de los mayores riesgos. Oscar permaneció aproximadamente mes y medio en coma e intubado. Sin embargo, la atención médica permitió que sobreviviera.
Actualmente puede hablar y pensar adecuadamente, aunque conserva secuelas que requieren rehabilitación. Una de las más importantes es la hemiplejia que afecta el lado derecho de su cuerpo. El brazo permanece sin movilidad y todavía tiene dificultades para mover la pierna, por lo que las terapias físicas forman parte fundamental de su recuperación.
Para los especialistas, uno de los elementos decisivos fue la rapidez con la que recibió atención. El doctor Luis Díaz, neurocirujano y miembro de la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica, explica que cuando el encéfalo comienza a presentar edema existe una ventana limitada para intervenir y tratar de preservar tanto la vida como las funciones neurológicas.
“Creo que aquí el factor fundamental fue el factor tiempo. El sistema nervioso nos da muy poca oportunidad. Cuando un encéfalo empieza a edematizarse, tienes un lapso de entre 3 y 8 horas para recuperar la mayor cantidad de tejido posible para preservar la vida y la función. Aquí lo que lo vuelve sorprendente es, vaya, ¡es como si te cayera un rayo 3 veces, es lo más raro que he visto en toda mi carrera!”
Sobrevivir fue apenas el comienzo. Oscar enfrenta ahora un proceso de rehabilitación para intentar recuperar la mayor movilidad posible y adaptarse a las secuelas que dejó el ataque. El policía asegura estar agradecido con la corporación a la que pertenece, pues señala que ha recibido respaldo durante este difícil proceso.
Su objetivo inmediato está concentrado en su salud, pero también piensa en continuar preparándose académicamente. Después de una experiencia que transformó por completo su vida, Soto quiere seguir estudiando y mantiene un sueño particular: convertirse en psicólogo para mejorar su calidad de vida y, eventualmente, ayudar a otros policías que resulten heridos.
Al hablar de lo que espera para los próximos años, Oscar Soto pone su recuperación física como la primera prioridad: “Primeramente recuperarme, trabajar en mi rehabilitación física, y seguir con los estudios, ya Dios dirá dónde me coloca.”
Detrás de la historia del policía que sobrevivió a siete impactos de bala también se encuentra una responsabilidad familiar. Oscar es padre de dos niñas pequeñas, de 2 y 5 años, quienes se han convertido en una de sus principales motivaciones para continuar con las terapias y avanzar en su recuperación.
Soto es el sostén económico de su familia y reconoce que su sueldo es modesto. Pese a las dificultades físicas que todavía enfrenta, no ha abandonado sus planes de estudiar Psicología. Su intención es construir mejores oportunidades para sus hijas y aprovechar su propia experiencia para, algún día, apoyar a compañeros policías que atraviesen situaciones similares.
Aquel operativo del 6 de enero de 2026 cambió su vida en cuestión de segundos. Tres de las siete balas impactaron su cabeza y pasó alrededor de mes y medio en coma. Meses después, Oscar puede hablar, pensar en su futuro y continuar rehabilitándose. Para el especialista que participó en su atención, la dimensión de lo ocurrido puede resumirse en una comparación extraordinaria: sobrevivir fue “como si te cayera un rayo 3 veces”.