Mientras millones de aficionados analizan alineaciones, pronósticos y rivales, aquí, dentro de la histórica Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, la esperanza tiene una forma distinta.
Esta mañana, el Niño Dios fue vestido con el uniforme de la Selección Mexicana.
Para muchos puede parecer una imagen curiosa. Para otros, es una expresión popular que mezcla identidad, religión y pasión deportiva.
Esta tradición de los mexicanos nació en el Mundial de 1970.
Al respecto José Antonio Carballo, rector de la Catedral Metropolitana, indicó:
“Recuerdo una frase que decía que el Niño Dios nació desnudo para que cada pueblo lo vista según su cultura, el futbol es cultura, entonces se podría ver sin perder la dimensión de una reverencia, no lo podríamos ver como un juego, sino como un acto de fe, de presentarle esta realidad a Dios del futbol y que él la ilumine y acompañe"
Petición
Quienes participaron en este ritual, dicen que se trata de una petición sencilla: encomendar el destino futbolístico del país a la protección divina.
El padre Francisco Javier Jaramillo, señaló:
"Lo vamos a colocar en el altar de Los Reyes, para que la gente se acerque a tomar su fotografía, lo hacemos también porque vibramos con el futbol”
La costumbre se ha repetido durante distintos mundiales.
Generaciones han acudido para contemplar al Niño Dios convertido simbólicamente en un aficionado más.
Este mundial, en la Ciudad de México, el Niño Dios futbolista está en la Catedral Metropolitana.
“Los uniformes que está portando ahorita es el del local, visitante, tercer equipo es del tercer juego”, señaló Ismael De Gante, sacristán de la Catedral Metropolitana.
Todos los uniformes, originales, tenis y calcetas fueron donados por una familia y los portará el día que la selección juegue.
Aquí, la fe y el futbol no compiten… conviven.
Mientras los aficionados ya cuentan los días para el inicio de la competencia, en la Catedral Metropolitana está la imagen lista.
Con información de Guadalupe Madrigal
LECQ