Cada vez más visitantes nacionales y extranjeros llegan al Barrio de Tepito, ubicado en la colonia Morelos, en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), atraídos por una tendencia internacional conocida como turismo oscuro. Lo que para muchos habitantes es una comunidad con historia, identidad y tradiciones, para otros se ha convertido en un destino cargado de curiosidad por su fama de barrio peligroso. El fenómeno crece y abre una discusión sobre los límites entre el interés cultural, la percepción de inseguridad y el respeto a las comunidades locales.
La tendencia mundial que lleva a turistas a zonas marcadas por la polémica
El turismo oscuro es una práctica que ha ganado popularidad en diversas ciudades del mundo. Consiste en visitar lugares relacionados con acontecimientos históricos, conflictos sociales, tragedias o zonas que han desarrollado una reputación polémica con el paso del tiempo. Para muchos viajeros, estas experiencias ofrecen una visión distinta de la realidad de una ciudad y les permiten conocer espacios alejados de los circuitos turísticos tradicionales.
Sin embargo, el crecimiento de esta modalidad también ha generado cuestionamientos. Especialistas y comunidades han señalado que existe una delgada línea entre el interés genuino por comprender un contexto social y la transformación de ciertas problemáticas en una atracción turística. El debate se intensifica cuando los habitantes sienten que son observados únicamente por la fama negativa de su entorno y no por su riqueza cultural o histórica.
Recorridos por Tepito cuestan cerca de 500 pesos y atraen a visitantes de todo el mundo
Uno de los impulsores de estas visitas es Erick Rea, arqueólogo certificado por la Secretaría de Turismo y guía bilingüe, quien organiza recorridos por algunos de los sitios más representativos del barrio.
Las visitas tienen una duración aproximada de dos horas y se realizan al mediodía. Antes de iniciar, los participantes reciben recomendaciones de seguridad que incluyen evitar portar objetos de valor, vestir de manera discreta y mantener un perfil bajo durante todo el recorrido. Estas medidas buscan minimizar riesgos, especialmente entre turistas extranjeros que desconocen las dinámicas cotidianas de la zona.
Erick Rea explica que las recomendaciones forman parte esencial de la experiencia debido a la reputación histórica del barrio.
“Todos los mexicanos lo sabemos, es un barrio que no es totalmente seguro y hay que ser discretos en esa parte y a los extranjeros hay que decírselos explícitamente: no traer celulares, no traer nada ostentoso a la vista. Cuando empieza a oscurecer hay que estar fuera sí o sí por las condiciones del lugar”.
La historia de Tepito que muchos visitantes desconocen
Aunque gran parte de su fama está relacionada con temas de inseguridad y comercio informal, los recorridos buscan mostrar una faceta menos conocida del barrio. Entre los puntos destacados se encuentran el Deportivo Maracaná, espacios vinculados con episodios de la conquista de México, zonas de arte urbano y gimnasios de boxeo donde se han formado destacados deportistas mexicanos.
Los organizadores sostienen que el objetivo es acercar a los visitantes a la historia social y cultural de Tepito, una comunidad considerada por muchos como una de las más emblemáticas de la capital. La intención es romper con la imagen reducida de un lugar asociado únicamente con la delincuencia y mostrar el papel que ha desempeñado en la construcción de la identidad popular de la Ciudad de México.
Vecinos buscan dejar atrás la etiqueta de barrio peligroso
Habitantes de la zona consideran que el turismo puede convertirse en una herramienta para impulsar la economía local, siempre que los visitantes lleguen interesados en la cultura y no únicamente en la fama de riesgo que rodea al barrio.
Iván Carmona, vecino de Tepito, señala que el objetivo es atraer un perfil de turismo que genere beneficios más amplios para la comunidad.
“Queremos darle una imagen distinta para que no solo llegue ese turismo de pobreza, que llegue otro tipo de turismo para que personas de aquí puedan recibir un recurso mayor porque sí se requiere que esto se dinamice”.
Los residentes destacan que el barrio cuenta con una identidad profundamente arraigada, tradiciones propias y una actividad económica que podría fortalecerse mediante un turismo más responsable. Comerciantes, emprendedores y prestadores de servicios ven en estas visitas una oportunidad para diversificar los ingresos y mejorar la percepción externa de la comunidad.
La UNAM advierte que el verdadero reto está en cómo se desarrolla esta práctica
El crecimiento del turismo oscuro en Tepito también ha llamado la atención de especialistas académicos. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han estudiado el fenómeno desde distintas perspectivas y coinciden en que la discusión va más allá de decidir si la actividad es buena o mala.
Sandra Romero, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, considera que el impacto depende de la forma en que se promueva y de los beneficios que genere para los habitantes.
“Decir: ‘¿es ético no es ético?’ Va a depender de cómo se va a proyectar como punto de interés turístico, cómo va a venir a consumir el turista y luego qué pasa con la comunidad. Cómo va a quedar, cómo un punto que está compartiendo su cultura sus formas de vida o un punto en el que solo está sirviendo para que los turistas digan que estuvieron ahí”.
La expansión de este tipo de recorridos plantea una pregunta que cada vez cobra más relevancia: si Tepito será recordado únicamente por su reputación de riesgo o si logrará consolidarse como un destino donde la historia, la cultura y la vida comunitaria sean los principales atractivos para quienes deciden conocer una de las zonas más famosas de la Ciudad de México.