Una investigación reciente reveló que al menos el 25% de los atletas de la National Football League que fallecieron entre los años 2016 y 2021 padecía encefalopatía traumática crónica (CTE). Es decir: 1 de cada 4 jugadores fue afectado por esa enfermedad degenerativa.
El caso más sonado de un exjugador con CTE fue el del Aaron Rodríguez, quien era ala cerrada de los Patriotas de Nueva Inglaterra. Fue detenido, enjuiciado y estuvo preso por homicidio. Luego se suicidó en la cárcel. Su cerebro fue donado para su análisis, con lo que se determinó que padecía esa enfermedad progresiva.
Los estudios llevados a cabo por la Universidad de Boston revelaron que Hernández sufría de CTE en grado 3: un daño cerebral muy severo y jamás visto en una persona tan joven, Tenía 27 años al morir.
La encefalopatía traumática crónica (CTE) suele provocar cambios drásticos de conducta que desembocan en mal humor, episodios de ira descontrolada e incluso agresividad física.
De igual modo, la persona afectada padece ansiedad, depresión, paranoia y en casos más severos genera ideas suicidas.
De acuerdo con la investigación publicada por la prestigiosa British Medical Journal, se analizaron los cerebros de 1,712 exjugadores que fallecieron entre 2008 y 2021. Y en el periodo de mayor análisis, entre 2016 y 2021, el 97.7 % de los cerebros donados por las familias de los jugadores presentaban esta enfermedad neurodegenerativa.
La encefalopatía traumática crónica (CTE) es causada por la acumulación de impactos repetidos en la cabeza. Como consecuencia, los atletas presentan varios síntomas, como problemas de equilibrio y coordinación, dificultad en el habla, temblores y rigidez similares a los del Parkinson.
Hay que mencionar que la NFL exigió desde 2022 que en los entrenamientos los jugadores usen cubiertas acolchadas de espuma suave sobre el casco, Y a partir del 2024 permitió que los jugadores las utilicen en partidos oficiales.
Algunos de los casos más famosos de exjugadores de la NFL afectados por la encefalopatía traumática crónica (CTE) son los siguientes:
Dave Duerson, quien jugó como safety con los Osos de Chicago. En febrero del 2011 se quitó la vida y dejó una nota en la que pidió que donaran su cerebro para ser analizado. Tenía 50 años al momento de su fallecimiento.
Junior Seau, linebacker de los Cargadores de San Diego y miembro del Salón de la Fama que se suicidó a los 43 años de edad. La autopsia reveló que un caso grave de CTE en el 2012.
Aaron Hernandez: El receptor de los Patriotas de Nueva Inglaterra murió en prisión a los 27 años de edad. Fue uno de los casos más severos de CTE, enfermedad a la que se le atribuyen los casos de ira que lo llevaron a cometer homicidio. Se quitó la vida en el 2017.
Demaryius Thomas: Receptor abierto de los Broncos de Denver, equipo con el que ganó el Super Bowl 50 en el 2016. Cinco años después falleció, en diciembre del 2021. La autopsia dejó en claro que padecía encefalopatía traumática crónica (CTE) en grado 2 al momento de morir, a los 33 años de edad.
Marshawn Kneeland fue el caso más reciente. El linebacker de los Vaqueros de Dallas falleció en noviembre del 2025, cuando tenía 24 años de edad. La Universidad de Boston confirmó que padecía CTE en etapa 1. Luego de huir de la policía y chocar su auto, fue encontrado sin vida por una herida de bala autoinfligida. Previamente había mostrado signos de depresión y ansiedad.
Con información de N+