El fin de una de las eras más estables en la historia del fútbol internacional se consumó en un escenario adverso. Catorce años después de asumir las riendas de la selección de Francia, el director técnico nacional, Didier Deschamps, dirigió este sábado su último partido. El cierre no estuvo marcado por la gloria.
Tras la dolorosa eliminación en semifinales frente a Argentina, que frustró el sueño de llegar a la final, el conjunto galo afrontó el compromiso por el tercer lugar del Mundial 2026 contra Inglaterra. El encuentro evidenció una notable desconexión anímica en el cuadro francés, reflejada en los cuatro goles recibidos de forma temprana apenas en el primer tiempo y uno más en el segundo.
Horas antes, Kylian Mbappé utilizó sus redes sociales para expresar un mensaje que combinó el reconocimiento histórico con la autocrítica. El delantero calificó la jornada como el último baile con Deschamps y lamentó que el plantel no lograra ofrecerle una despedida a la altura de su trayectoria.
El atacante destacó la complejidad de resumir en palabras una gestión tan longeva, periodo en el que Deschamps fungió como el arquitecto principal de la renovación generacional. Mbappé expresó su gratitud por la oportunidad de defender la camiseta nacional bajo su dirección y recordó los excelentes momentos que consolidaron juntos a lo largo de los años.
Claroscuros
La trayectoria del entrenador saliente se caracterizó por la constancia y la reconstrucción institucional desde su llegada al banquillo galo. Al tomar el mando de un equipo fracturado, consolidó a lo largo de más de una década una estructura competitiva que cosechó éxitos fundamentales y devolvió la identidad y el protagonismo internacional a su país.
No obstante, el desgaste natural de los procesos largos provocó divisiones en la opinión pública respecto a la vigencia de su propuesta táctica. Mbappé no pasó por alto este aspecto al señalar que la grandeza del técnico no siempre fue valorada y delegó al veredicto del tiempo y de la historia el reconocimiento definitivo de su obra.
El paso de Francia por esta justa mundialista mostró dos facetas contrastantes en su rendimiento colectivo. El equipo exhibió solidez y destellos de gran talento individual durante las primeras fases de la competencia, pero la solvencia se diluyó ante la exigencia táctica de los rivales en las instancias definitivas del torneo.
La incapacidad para recuperarse del golpe ante Argentina quedó de manifiesto en el duelo de despedida contra el conjunto inglés. Pese a todo, Mbappé enfatizó el privilegio de haber trabajado junto a Didier Deschamps, a quien considera una de las máximas leyendas del deporte francés.