Kellogg's Anuncia el Fin de Colorantes Artificiales de sus Cereales; Así Afectan la Salud
Aunque no en todos los casos hay evidencia científica, Kellogg's anunció el retiro de colorantes artificiales en sus productos

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Aunque no en todos los casos hay evidencia científica, Kellogg's anunció el retiro de colorantes artificiales en sus productos

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Kellogg's anunció que abandonará el uso de colorantes sintéticos en sus productos. Pese a la ausencia de evidencia científica que respalde su salida total de los anaqueles, el gobierno de Donald Trump ha emprendido una campaña para eliminar el uso de colorantes derivados del petróleo.
La empresa estadounidense, llamada formalmente WK Kellogg y productora de cereales para el desayuno, ha anunciado el retiro de colorantes artificiales en sus productos. A través de un comunicado, Doug VanDeVelde, director de Crecimiento de Kellogg's, señaló que realiza este cambio atendiendo a las preocupaciones de los consumidores:
“Cada vez más consumidores buscan alimentos elaborados con ingredientes simples y fáciles de reconocer, y nos enorgullece cumplir con esas expectativas incluso antes de lo previsto”.
El anuncio señala que los colorantes habrán de ser retirados para el año 2027. También se retirará el antioxidante BHT.
Los cambios llegan ante la creciente presión de consumidores que buscan alimentos que consideran más saludables. Paralelamente, el gobierno de Donald Trump ha emprendido acciones para retirar especialmente los colorantes artificiales derivados del petróleo.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha señalado su oposición a esta clase de aditivos. El funcionario es parte fundamental del movimiento MAHA (“Hacer a América Sana Otra Vez”, en español), donde se han agrupado diversos actores políticos que pugnan por estilos de vida que consideran más saludables.
La marca anunció la salida de colorantes basados en petróleo. Entre las sustancias que dejarán de verse en los anaqueles con sus productos está el rojo Allura (o rojo 40), que ha sido señalado por posibles efectos cancerígenos y que hoy está prohibido en México.
También sale el antioxidante butilhidroxitolueno (conocido también como BHT), pese a que no existe evidencia concluyente que lo vincule con daños a la salud, como sí se ha demostrado con el cercano BHA.
Otro colorante que ha sido objeto de debate en los últimos años es la tartrazina, que se usa para dar el tono anaranjado a los alimentos. En este caso no existe evidencia de que este colorante sea riesgoso para la salud.
Otro colorante en la mira de las autoridades es el verde 3, que está prohibido en alimentos en la Unión Europea, aunque en Estados Unidos se permitía en cantidades reguladas.
Robert F. Kennedy Jr. ha señalado que se opone al uso de aditivos derivados del petróleo. No obstante, no existe evidencia de que una sustancia sea dañina solo por provenir de hidrocarburos.
Un notable ejemplo de esto es la aspirina. Gran parte de la producción mundial de ácido acetilsalicílico proviene de una sola planta en Asturias, España, que aprovecha las minas de carbón locales.
Este medicamento es un derivado del carbón, en un proceso donde también interviene el ácido sulfúrico. No obstante, la seguridad de la aspirina está más que comprobada.
De la misma forma, que una sustancia sea “natural” no significa que sea segura para el consumo humano. La toxina botulínica es producida por una bacteria y se le considera entre los venenos más potentes.
También cabe señalar que en México los remedios herbolarios son la principal causa de intoxicaciones hepáticas, precisamente bajo la creencia de que, al provenir de fuentes naturales, son inofensivos. Por ello podemos concluir que la seguridad de una sustancia no está determinada por su origen y que sus posibles riesgos para la salud no dependen de si es artificial o natural.

