Hace cien años, una simple cortada o una infección estomacal podían ser peligros mortales. Estos riesgos se esfumaron de forma casi instantánea con la invención de los antibióticos, capaces de matar a las bacterias invasoras sin dañar a los pacientes. Pero ahora, este logro podría desaparecer ante el avance de las superbacterias.
Las superbacterias son microorganismos que han desarrollado inmunidad a los antibióticos.
La pérdida de efectividad de los antibióticos pone en riesgo millones de vidas.
Además de nuevos fármacos, científicos investigan terapias alternativas como virus capaces de combatir bacterias.
¿Qué es una superbacteria?
El 28 de julio, científicos del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM dieron a conocer sus avances en el estudio de la bacteria Acinetobacter baumannii. Este patógeno resistente a los antibióticos ha pasado de ser un habitante de hospitales, causante de infecciones oportunistas, a habitar en ríos y aguas residuales.
Esta bacteria no suele causar infecciones, pero puede comprometer la vida de una persona inmunodeprimida, con infecciones resistentes a los antibióticos. Un caso parecido ocurre con la bacteria Staphylococcus aureus, que vive en nuestra piel y nuestras fosas nasales sin perturbarnos, pero cuya variante resistente a los antibióticos es capaz de matar con celeridad a un paciente.
En ambos casos, estamos hablando de superbacterias, un término informal para agrupar a los patógenos que han desarrollado una resistencia a los antibióticos convencionales.
¿Cómo surgen las superbacterias?
Las superbacterias son una notable prueba del poder de la evolución. Todas las especies se adaptan constantemente a su hábitat y aquellas mejor adaptadas a su ambiente son las que prosperan. El ADN no es una receta fija: muta, es susceptible a cambios azarosos que son transmitidos a la siguiente generación.
Los cambios que propicia la evolución acaso no son evidentes con los humanos, que desarrollan cuatro o cinco generaciones por siglo. Sin embargo, el efecto disruptor de la naturaleza se magnifica en las bacterias, que se reproducen a un ritmo dramáticamente mayor.
Una generación de bacterias se puede formar en apenas 30 minutos. En una semana pueden caber fácilmente 336 generaciones de bacterias. Esto se traduce en 17 mil 472 generaciones en un año.
Esto quiere decir que desde que Alexander Fleming descubrió la penicilina, para algunas especies de bacterias han pasado un millón 700 mil generaciones, ciclos más que suficientes para que los efectos de la evolución se manifiesten. Y se han manifestado, haciendo que muchas especies ya no respondan a los antibióticos tradicionales.
¿Y cómo combatir a las superbacterias si no hay antibióticos eficaces?
Los humanos nos encontramos en una disyuntiva entre adaptarnos a las nuevas circunstancias o vivir con sus consecuencias. Esto se traduce en la necesidad de desarrollar nuevos antibióticos y que estos evolucionen para atacar de forma más efectiva a los patógenos que han desarrollado resistencia.
Otra acción importante para mitigar el daño de las superbacterias es el control de los antibióticos. Por décadas, estos medicamentos se vendieron en farmacias sin la necesidad de una receta médica, lo que llevó a una sobremedicación y una mala administración de los tratamientos. Al respecto, la OMS Europa señaló en 2023:
“Si bien la resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural, el desarrollo y la propagación de las superbacterias se ven acelerados por el uso abusivo de antimicrobianos, lo que complica el tratamiento eficaz de las infecciones”.
Un estudio realizado en 2023 en 14 países de Europa y Asia mostró que las razones invocadas para la toma de antibióticos son, en un 24% de casos, el resfriado, seguidos de síntomas gripales (16%), dolor de garganta (21%) y tos (18%). Ninguno de estos casos ameritaba tomar estos medicamentos. Al respecto, la OMS Europa, responsable del estudio, señaló:
“Esta situación es preocupante, porque estos síntomas a menudo obedecen a virus contra los cuales los antibióticos no son eficaces”.
Los virus, una posible alternativa a los antibióticos
Una rama importante en la investigación actual se encuentra en el estudio de los virus bacteriófagos (o simplemente “fagos”). Estos son virus que matan selectivamente bacterias y que suelen tener un papel importante en el control de sus poblaciones. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud señaló en 2025:
“Los fagos son útiles porque pueden destruir bacterias resistentes a fármacos como los antibióticos. Los fagos infectan a sus bacterias anfitrionas con gran especificidad. No infectan células humanas”.
Aunque usar virus contra bacterias pueda sonar a una batalla entre Godzilla y King Kong, los investigadores no dudan de que tratamientos de este tipo puedan ser más comunes en el futuro. Al respecto, la OMS explica:
“Actualmente, los fagos se utilizan principalmente por razones de uso compasivo, en situaciones que ponen en peligro la vida y cuando se han agotado todas las demás opciones de tratamiento”.
Y añade:
“Es necesario obtener más evidencia mediante estudios clínicos antes de que los fagos puedan estar ampliamente disponibles para su uso en humanos”.
La OMS estima que, sin una intervención inmediata, la resistencia a los antibióticos podría causar hasta 10 millones de muertes anuales para el año 2050.
Con información de AFP