Un nuevo terremoto sacudió la costa norte de Venezuela este viernes 26 de junio por la tarde, días después de que dos sismos sismos arrasaran edificios y mataran a casi mil personas.
Habitantes de Caracas y Maracay sintieron el temblor, que según el centro de monitoreo sísmico EMSC tuvo una magnitud de 4.9.
Crece desesperación
Venezolanos desesperados y cada vez más rescatistas extranjeros se apresuraban el viernes a buscar sobrevivientes atrapados bajo los escombros tras los dos terremotos que arrasaron partes de Caracas.
Equipos de rescate y ayuda humanitaria internacionales comenzaron a llegar el viernes, casi dos días después de que los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la zona a unos 160 km al oeste de Caracas.
El número oficial de víctimas mortales de los dos terremotos subió a 920, dijo el viernes el diputado Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.
Una página web creada para recabar reportes de desapariciones había recopilado más de 50 mil casos a mediodía del viernes. El responsable de ayuda humanitaria de la ONU ofreció una cifra similar.
El impacto económico también se hizo evidente el viernes, con un informe de la ONU que estima los daños directos en unos 6 mil 700 millones de dólares.
El corredor de reaseguros Guy Carpenter dijo que la diferencia entre las pérdidas económicas y las aseguradas probablemente sea "bastante grande".
Edificios lucen reducidos a escombros y metal retorcido
Las carreteras lucen agrietadas por los sismos y pasaron junto a decenas de edificios reducidos a escombros y metal retorcido. Algunas ruinas tenían los nombres de los edificios pintados con aerosol para ayudar a los rescatistas a identificar las ubicaciones.
El tráfico era denso en dirección a la región más afectada del estado venezolano de La Guaira, con vehículos oficiales, incluyendo camionetas que transportaban soldados. El Gobierno restringió desde el viernes por la noche el acceso a esa entidad salvo para quienes con una autorización expresa para ello, argumentando que era necesario organizar las labores a los rescatistas.
La Guaira, una ciudad costera cerca de Caracas, fue la más afectada, con al menos 100 edificios, incluyendo rascacielos, reducidos a escombros.
Jennifer Palacios, de 25 años, disfrutaba del feriado nacional del miércoles con su familia en su casa, en el complejo residencial Hugo Chávez, de ocho torres y que lleva el nombre del fallecido presidente. Poco después de salir a comprar refrescos, ocurrió el terremoto, sepultando a su hijo de seis años y a otros cinco familiares entre los escombros.
El presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, instó el viernes a los ciudadanos a no llevar ayuda a La Guaira por su cuenta, sino entregarla a las autoridades, para mantener las carreteras despejadas para los vehículos de emergencia.
Terremoto azota país debilitado por décadas
El Gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que asumió el poder en enero, después de que Estados Unidos capturó a su predecesor, Nicolás Maduro, ha prometido un despliegue masivo de ayuda.
Delcy Rodríguez anunció el viernes que el estado de La Guaira sería "militarizado" para facilitar las labores de rescate y agradeció a las caravanas de voluntarios. Agregó que el Gobierno había distribuido 2.600 toneladas de alimentos.
El desastre podría tener consecuencias políticas para Rodríguez, quien ha buscado presentarse como agente de cambio político a pesar de haber sido vicepresidenta del derrocado Nicolás Maduro.
El nivel de producción petrolera de Venezuela no se vio afectado por los sismos y se mantiene en 1,2 millones de barriles diarios, dijo la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, en una entrevista en la estatal radio RNV el viernes. Agregó que la distribución nacional de gas y combustible está garantizada mientras las autoridades evalúan los niveles de existencias.
El terremoto azotó a un país ya debilitado por décadas de inestabilidad económica y política que ha empobrecido a sus habitantes, provocado un éxodo migratorio de millones de personas y deteriorado la infraestructura básica y los servicios.
Casi 7 millones de personas podrían verse afectadas, según el organismo de migraciones de la ONU, que estaba proporcionando refugio de emergencia y otros suministros de ayuda.
HVI