Ahora Mismo Billones de Neutrinos Cruzan tu Cuerpo y el Nobel Es para el Físico que los Atrapó
Mientras lees esto, billones de partículas fantasma cruzan tu cuerpo y pasan de largo; hoy el Nobel de Física 2026 fue para el científico que ideó cómo atraparlos
Te explicamos cómo el nuevo Premio Nobel de Física atrapó neutrinos con hielo. Foto: AFP
Durante cada segundo de tu vida, tu cuerpo es atravesado por un río compuesto por billones de partículas fantasma. Por cada centímetro cuadrado de tu cuerpo pasan 65 mil millones de estas partículas invisibles que parecen sombras sin dueño. El Premio Nobel de Física 2026 fue para el hombre que descubrió cómo atrapar los neutrinos con el hielo del Polo Sur. Te explicamos el hallazgo de Francis Halzen.
Los neutrinos no tienen carga eléctrica ni responden a la fuerza nuclear fuerte. Por mucho tiempo se pensó que no tenían masa, pero hoy sabemos que esta es, cuando mucho, la milmillonésima parte de lo que pesa un átomo de hidrógeno, el más ligero de la tabla periódica.
Su existencia fue predicha por Wolfgang Pauli en 1930, uno de los principales contribuidores de la física cuántica. La idea era simple: cuando un protón se transforma en un neutrón, se libera también un electrón y un remanente diminuto: un neutrino. El nombre en italiano hace referencia a que es un “neutrón minúsculo”, el pequeño poso de una reacción nuclear: la sombra de las partículas.
Su existencia estuvo en duda por más de veinte años, hasta que los científicos Clyde Cowan y Frederick Reines hallaron a esta partícula en las reacciones que suceden al interior de un reactor nuclear. En 1972, en el CERN se consiguió detectar la interacción de un neutrino con un electrón después de meter miles de litros de gas freón en un cilindro. El experimento, llamado Gargamelle, no detectaba como tal al neutrino sino a su sombra: la sombra de una sombra.
Posteriormente, se comprobaría que los neutrinos también se producen en grandes cantidades en el corazón del Sol. En las condiciones extremas de nuestra estrella, la gravedad comprime los átomos de hidrógeno hasta fusionarlos en helio. En la reacción se producen fotones, pero también neutrinos.
Si los neutrinos son la sombra que dejan reacciones nucleares importantes, su sola detección en el espacio sería prueba de varios procesos que ocurren del otro lado del universo. El problema es que los neutrinos atraviesan nuestros cuerpos y nuestros instrumentos sin interactuar con casi nada, porque no reaccionan con la materia. Estas sombras fugitivas solo interactúan con la fuerza nuclear débil y la gravedad. ¿Cómo haces una trampa para estas partículas fantasma si no puedes encerrarlas en ningún sitio?
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Francis Halzen, Premio Nobel de Física 2026
Había una pista: en condiciones extremas, como los chorros de rayos gamma provenientes de agujeros negros supermasivos, se podían producir neutrinos de alta energía, una clase de neutrino supercargado que, en algunas ocasiones, puede interactuar a través de la fuerza nuclear débil con un átomo. En ese momento se libera un fotón, un simple y breve destello de luz.
A finales de los ochenta, el belga Francis Halzen ideó que se podía usar el hielo de la Antártida para ver neutrinos. El hielo no se interpone con el paso de las partículas fantasma, pero sí con las interferencias de origen humano, como nuestras señales de radio. Además, el Polo Sur es una zona geológicamente estable. Lo que propuso Halzen fue colocar detectores en un kilómetro cúbico de hielo.
Este cubo funciona como una cámara oscura donde cualquier perturbación electromagnética es captada por múltiples sensores. Cuando un neutrino interactuara con el núcleo de un átomo, los sensores no captarían como tal a la partícula fantasma, pero sí a la sombra de esta sombra. Y esta sombra, curiosamente, se compone de luz.
El laboratorio, conocido como IceCube, se concluyó en 2011. Aún entonces había dudas sobre si funcionaría. Los neutrinos cósmicos con alta energía son extremadamente raros e incluso un instrumento descomunal como el IceCube construido en el Polo Sur tiene problemas para captar estas sombras de sombras cuando atraviesan el espacio.
Cuando el IceCube captó sus primeros neutrinos provenientes de puntos lejanos del cosmos, se enviaron señales a los principales radiotelescopios para que apuntaran hacia la dirección de la que provenian estas partículas. Cuando apuntaban hacia el lugar indicado, se hallaban explosiones de rayos gamma provenientes de agujeros negros supermasivos. Se había comprobado el origen remoto de estos neutrinos.
Así fueron hallados los primeros neutrinos que no provenían de nuestro Sol sino desde el espacio profundo, a un 99.999% de la velocidad de la luz. Con el tiempo, el IceCube se ha convertido en un instrumento indispensable para hallar explosiones violentas en puntos lejanos del cosmos.
“Francis Halzen ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos han proporcionado un instrumento fantástico. Su tenacidad y visión científica han allanado el camino para un nuevo tipo de astronomía», explicó Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física. Este 2026 el Premio Nobel de Física fue para el hombre descubrió cómo atrapar sombras.