Lluvias Intensas, el Motivo detrás de los Microsismos en la CDMX: Estudio
Un estudio realizado por científicos de la UNAM revela que las lluvias intensas son capaces de provocar sismos moderados

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Un estudio realizado por científicos de la UNAM revela que las lluvias intensas son capaces de provocar sismos moderados

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Los chilangos tienen un sismógrafo en el alma, como llegó a escribir Juan Villoro. Sin embargo, la Ciudad de México ya no solo duerme con un ojo atento a los movimientos telúricos en el Pacífico. Ahora también sigue con gran atención los microsismos. Un estudio de la UNAM revela que las lluvias intensas pueden desencadenar estos sismos originados en el manto freático.
La investigación fue liderada por Mathieu Perton, investigador del Instituto de Ingeniería de la Máxima Casa de Estudios y publicada en la revista Geophysical Journal International. El estudio no titubea al advertir que existe una interacción entre las lluvias, los niveles bajos de agua en el subsuelo y los microsismos.
“Nuestros resultados revelan un claro acoplamiento hidrosísmico: las lluvias intensas de inicio de temporada, al coincidir con niveles freáticos bajos, generan perturbaciones de esfuerzo suficientes para desencadenar sismos de magnitud moderada (Mw ∼ 3,5)”.
Para llegar a esta conclusión, los científicos no emplearon los típicos sismógrafos distribuidos en la Ciudad de México. En su lugar, confiaron en una tecnología conocida como detección acústica distribuida (DAS, por sus siglas en inglés). Este sistema emplea un cable de fibra óptica común, capaz de reconvertirse en miles de sensores de vibraciones.
Los investigadores analizaron 15 meses de mediciones acústicas realizadas con fibra óptica en el subsuelo de la capital. Con estos datos, pudieron captar ondas antes pasaban inadvertidas y “localizar con precisión sismos locales”. Con esta información, el equipo liderado por Perton descubrió que el manto freático se reacomoda con las contribuciones de las lluvias intensas.
Estos movimientos inducen posteriormente un deslizamiento lento a lo largo de fallas locales. Por eso, a priori, el hallazgo de estos investigadores no contradice investigaciones anteriores que señalan que los microsismos se originan en varias fallas ubicadas en el subsuelo de la capital. Más bien, apuntan a que los movimientos en las aguas subterráneas contribuyen a la generación de temblores más superficiales en la Ciudad de México.
Por ejemplo, los científicos de la UNAM mencionan los recientes microsismos ocurridos en la falla de Mixcoac. Estos temblores no se deben a la presencia de fluidos, sino al “desequilibrio de esfuerzos” derivado de las precipitaciones. Al respecto, el estudio profundiza:
“Estos sismos se originan en fallas sometidas a esfuerzos críticos, específicamente en la zona de Mixcoac–Barranca del Muerto, y pueden iniciar eventos de deslizamiento lento que, posteriormente, generan sismicidad de baja magnitud en planos de falla perpendiculares. Por tanto, los terremotos se originan principalmente debido a un desequilibrio de esfuerzos, más que por una lubricación inducida por fluidos a lo largo de las propias fallas”.
Una de las principales conclusiones del estudio no es solo que las lluvias influyan en la generación de microsismos. También podemos mitigar los riesgos sísmicos en la capital por medio de una mejor administración de las aguas pluviales.
“La clara conexión entre las fluctuaciones del acuífero y la actividad sísmica subraya la importancia de gestionar los recursos de aguas subterráneas para mitigar posibles desencadenantes de terremotos, especialmente en un contexto de intensificación de sequías y fenómenos pluviométricos extremos”.
