La aparición de huracanes con gran fuerza en el Pacífico ha batido un récord de tormentas en lo que va de 2026 debido al fenómeno de El Niño, advierten científicos.
“Desde el 20 de septiembre, cuando se formó Odalys, la situación ha sido una locura", declaró Phil Klotzbach, investigador de la Universidad Estatal de Colorado, que pronostica y estudia la actividad de las tormentas. "Este año todo lo que se forma dura mucho tiempo y alcanza una gran intensidad”.
Una de las mediciones que usan los meteorólogos para evaluar las temporadas de huracanes se llama energía ciclónica acumulada (ACE) la cual incluye la velocidad del viento y la duración de una tormenta.
Una zona del Pacífico al este de la línea de cambio de fecha, causante de tormentas que se suelen dirigirse a Hawái, México y la costa oeste de Estados Unidos, superó la marca anterior establecida en 2018.
En la actualidad, la zona sigue muy activa con el huracán Simon y parece estar a punto de generar otra tormenta con capacidad de aumentar su intensidad.
Los modelos meteorológicos mencionan que en el Pacífico se igualará un récord de mayor cantidad de días con un huracán activo, y es probable que sea superada esa marcar en poco tiempo.
“Da la sensación de que casi todo lo que puede formarse, se forma”, expresó Kim Wood, científica atmosférica de la Universidad de Arizona.
¿A qué se debe esta situación? Varios factores meteorológicos han convergido para intensificar enormemente la actividad en el Pacífico, siendo El Niño el más destacado, según señalaron Klotzbach y otros investigadores de huracanes.
El fenómeno de El Niño debilita y modifica los vientos verticales de gran altitud que, de otro modo, podrían atenuar o incluso desmantelar las tormentas.
Caso contrario es el Atlántico, ahí, el patrón meteorológico muestra que se ha frenado la cantidad de huracanes al ser inferiores al 18 % de lo normal para esta época del año.
Otro factor es el agua cálida, que sirve de combustible para los huracanes. Por definición, El Niño es un calentamiento del Pacífico ecuatorial que cambia el clima en todo el mundo. En la cuenca de tormentas del Pacífico, está varios grados Fahrenheit más cálida de lo normal, indicó Kristen Corbosiero, profesora de ciencias atmosféricas de tormentas en la Universidad de Albany, en Nueva York.
Por lo general, en el Pacífico el agua extra cálida favorable para tormentas no tiene tanta profundidad como en el Atlántico. Así, cuando una tormenta pasa sobre una zona de agua, hace aflorar agua fría, lo que dificulta que una tormenta posterior que llegue a la misma área logre mantenerse activa, explicó Wood. Pero este año no ha sido así.
Los últimos cinco huracanes del Pacífico —Nolo, Odalys, Polo, Rachel y Simon— han alcanzado la categoría de huracán de gran magnitud, con vientos de al menos 178.6 kilómetros por hora. Nolo, Odalys y Simon llegaron a la categoría 4, mientras que Polo estableció el récord de tiempo para la categoría 5, en la cual permaneció durante dos días y medio.
HVI