Alfonso Quintero, abuelo de Carlos 'N' y David 'N', hermanos de 18 años señalados como probables responsables del ataque ocurrido en la Secundaria General No. 13 del ejido La Unión el pasado primero de octubre, relató que ambos parecían personas tranquilas.
Una vecina del ejido, quien pidió permanecer en el anonimato, coincidió en que los jóvenes casi no salían de su domicilio y que, la mañana de los hechos, alrededor de las 7:30 horas, les extrañó verlos salir cargando un bote, sin imaginar lo que ocurriría más tarde.
Familiares permitieron el acceso a las habitaciones de los hermanos, donde se observaron leyendas escritas en las paredes con frases como "La vida no tiene valor si no eres nadie" y "No me arrepiento de nada", además de residuos de lo que aparenta ser pólvora.
De acuerdo con declaraciones de la familia, fue a partir de su salida de la secundaria cuando Carlos 'N' y David 'N' comenzaron a aislarse en ese cuarto, donde pasaban horas únicamente con sus teléfonos celulares, que era lo que los mantenía conectados con el mundo exterior.
Este caso nos obliga como sociedad a mirar más allá de los hechos y preguntarnos qué estamos dejando de ver. El aislamiento, la falta de escucha y el encierro en un mundo digital sin acompañamiento pueden convertirse en señales de alerta que no deben ignorarse.