Luego del accidente que sufrió el pasado mes de marzo, Tiger Woods se presentó este miércoles a una audiencia en el Tribunal del Condado de Martin, en Stuart, Florida, en la que se declaró culpable de cargos de conducción descuidada y temeraria, lo que le permite evitar una pena mayor.
De haber sido declarado culpable por manejar bajo los efectos del alcohol o las drogas, la condena para el jugador de golf incluiría prisión. Sin embargo, el juez Darren Steele declaró que “si por cualquier motivo llegara a conducir, volvería inmediatamente a la cárcel".
La licencia de conducir de Woods será suspendida por cinco años y pagará y una multa de 1,500 dólares, según el acuerdo de culpabilidad con el que se le retiró el cargo más grave, por manejar bajo los efectos del alcohol o las drogas.