El Gobierno del presidente Donald Trump amplió en las últimas semanas las deportaciones de migrantes a países africanos, lejos de ser sus lugares de origen, advierten medios de comunicación estadounidenses.
En apenas 10 días Washington habría usado tres vuelos para enviar a más de 100 personas de nacionalidad cubana, venezolana, nicaragüense, afgana, iraní, nepalí o turca a ocho países como Burundi, Camerún, la República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Esuatini, Liberia, Ruanda y Sierra Leona.
Entre los pasajeros de esos vuelos había ciudadanos de algunos países africanos, pero ninguno de los deportados fue enviado a una nación de su lugar de origen.
Se ha mencionado que había personas con antecedentes penales además de infracciones migratorias, aunque muchos carecían de antecedentes penales, más allá de encontrarse en situación irregular en Estados Unidos.
Más de 30 países de todo el mundo han alcanzado acuerdos para recibir inmigrantes de terceros países deportados por Estados Unidos, incluyendo Panamá, Costa Rica, El Salvador, Ecuador o Paraguay.
Desde su retorno a la Casa Blanca en enero del año pasado, Trump ha buscado este tipo de acuerdos para acelerar el número de deportaciones, una de sus promesas electorales.
Enero de 2025, luego de regresar a la Casa Blanca, el gobierno comenzó a negociar las primeras expulsiones de este tipo incluso se ha documentado pagos de al menos 5 millones de dólares a Liberia para financiar la recepción de migrantes.
Muchas de las expulsiones se realizan hacia zonas en guerra civil activa o dictaduras represivas, lugares a los que el propio Departamento de Estado de Estados Unidos prohíbe viajar a sus ciudadanos debido al riesgo de torturas, violencia o muerte.
HVI