Además de los once futbolistas que disputan un encuentro sobre el terreno de juego, existe un elemento que puede marcar una diferencia decisiva en el rendimiento del equipo: la afición. Lejos de ser una simple expresión popular, la figura del llamado “jugador número 12” cuenta con respaldo científico. Diversas investigaciones en psicología del deporte han demostrado que el estado emocional de los atletas influye directamente en su desempeño, ya que las emociones, los pensamientos y la motivación forman parte de procesos biológicos y psicológicos que impactan la concentración, la toma de decisiones y la ejecución de cada jugada.
Los especialistas explican que emociones como la confianza, el entusiasmo y la motivación favorecen un mejor rendimiento deportivo. En contraste, el exceso de estrés puede disminuir la capacidad de concentración, incrementar la posibilidad de cometer errores y acelerar la fatiga mental. Estos factores pueden resultar determinantes en competencias de alto nivel, donde una sola decisión puede cambiar el rumbo de un partido.
El psicólogo clínico y psicoterapeuta Andrés Pastor explicó que la mente genera distintos tipos de respuestas que repercuten en el comportamiento de los deportistas.
Somos susceptibles de presentar reacciones. Con un enfoque basado en ciencia, se dividirían en cuatro tipos: cognitivas, emocionales, motoras y fisiológicas. Los pensamientos pueden influir mucho. De hecho, bajo un enfoque conductista serían estímulos internos, es decir, aquello que sucede dentro del individuo puede fungir como desencadenante de un conjunto de respuestas.
La ventaja de jugar como local tiene una explicación científica
El respaldo de miles de aficionados no solo crea un ambiente espectacular en los estadios. También puede convertirse en un estímulo psicológico capaz de mejorar el desempeño de los jugadores. Este fenómeno es conocido como la ventaja del local y ha sido documentado por diversos estudios científicos, los cuales muestran que los equipos suelen obtener mejores resultados cuando juegan en casa, impulsados por el apoyo constante de su afición.
Los especialistas señalan que ese respaldo fortalece la percepción de autoeficacia de los jugadores, incrementa su activación emocional y favorece una actitud más segura dentro del campo. En otras palabras, escuchar el aliento de la tribuna puede convertirse en un impulso adicional para responder mejor ante la presión.
Sobre este fenómeno, Andrés Pastor señaló que el apoyo del público puede reforzar el rendimiento cuando el jugador lo asocia con emociones positivas.
Puede influir para un mejor desempeño. El doceavo jugador sería una identidad que, al final de cuentas, sería un estímulo más que va a propiciar o reforzar un mejor desempeño. Si el jugador, por su historia de vida, identifica que esas voces y esa actitud de otros le provocan bienestar, entusiasmo o coraje, sí puede tener un mejor desempeño.
La pasión de la afición también refleja el deseo de convertirse en un apoyo para el equipo, incluso sin participar directamente en el juego.
El aficionado al futbol Erick Rocha compartió cómo viven ese papel desde las gradas.
Quisiéramos hasta entrar a la cancha, la verdad, pero vamos a hacer los ánimos y ojalá lo sientan, la energía que les podamos dar nosotros.
El "jugador número 12" también aparece fuera del futbol
La influencia de este apoyo no termina cuando concluye un partido. El concepto del “jugador número 12” también puede aplicarse a la vida cotidiana. En momentos de dificultad, las personas encuentran fuerza en quienes las rodean, ya sea la familia, los amigos, una mascota o incluso en su propia manera de enfrentar los desafíos.
La psicología destaca que el diálogo interno positivo y el acompañamiento emocional fortalecen la resiliencia, ayudan a enfrentar la adversidad y favorecen el bienestar mental. Contar con una red de apoyo puede convertirse en un factor clave para superar momentos complicados y mantener la motivación.
Andrés Pastor explicó que cada persona también puede aprender a convertirse en su principal fuente de impulso.
Creo que es importante que uno mismo pueda alcanzar esa calidad de ser su doceavo jugador. Sin embargo, también pueden ser los amigos, la familia o incluso alguna actividad gratificante, porque eso también implica lo emocional y lo psicológico. Las mascotas también pueden ser acompañantes que nos motiven a seguir adelante.
Más allá de llenar un estadio o de apoyar durante un partido, el “jugador número 12” representa la confianza, la motivación y la fortaleza emocional que pueden marcar una diferencia dentro y fuera de la cancha. La ciencia respalda que el apoyo colectivo tiene la capacidad de influir en el rendimiento de las personas y, en muchas ocasiones, convertirse en ese impulso que ayuda a alcanzar una victoria memorable.
Con información de Irlanda Maya