Este viernes 10 de julio, se realizó en Irán el entierro de su líder supremo asesinado, el ayatolá Alí Jamenei, en el santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán.
La inhumación se realizó presuntamente sin la presencia de su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, quien permanece oculto del ojo público.
El entierro en Mashhad, al noreste de Irán, ocurre luego de una semana de procesiones fúnebres multitudinarias, concentraciones y ceremonias de duelo.
Las ceremonias ocurrieron en medio de la elevación de las hostilidades entre la República Islámica y Estados Unidos.
Alí Jamenei murió tras un ataque estadounidense-israelí el 28 de febrero. Tenía 86 años, de los cuales casi 37 al frente de Irán.
La última etapa de las exequias se desarrolló en medio de la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, los más importantes desde la firma el 17 de junio de un protocolo de acuerdo que refrendó el alto el fuego de abril.
Féretro llega a Mashhad
El jueves por la mañana las multitudes marcharon por Mashhad, mientras agitaban banderas de Irán, fotografías de Jamenei y pancartas con consignas revolucionarias.
Mientras la gente se acumulaba en Mashhad a la espera del cortejo fúnebre de Jamenei, los asistentes coreaban consignas para exigir venganza contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su muerte.
La agencia oficial IRNA informó que el féretro del ayatolá Alí Jamenei llegó en un avión de Mahan Air a Mashhad, ciudad natal de líder, trasladado desde Irak donde se realizaron ceremonias en las ciudades santas de Nayaf y Kerbala.
Antes, los restos de Jamenei y los de cuatro familiares muertos junto a él, fueron paseados por Teherán y el centro clerical musulmán chiita de Qom.
En cada uno de estos actos, multitudes llenaron las calles en medio de lamentos y consignas revolucionarias.
Conflicto
Este funeral ha coincidido con nuevo estallido del conflicto con Estados Unidos luego de semanas de tregua.
Con información de Reuters y AFP
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