Instancias encargadas de gestionar el suministro de agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara, no tienen siquiera los inspectores suficientes para saber qué contaminantes están en el agua que llega a los hogares.
Destinada al consumo humano, el agua contaminada del Lago de Chapala llega aún más sucia a la segunda ciudad más importante del país. Su recorrido por zonas que la autoridad no inspecciona y su tratamiento en instalaciones obsoletas se ha convertido en una crisis de salud pública.
Mario Uribe vive en la colonia Ojo de Agua, en Tlaquepaque, Jalisco. Junto a su vivienda termina el canal de Atequiza, un tramo a cielo abierto por donde se lleva agua a la Zona Metropolitana de Guadalajara. En su cauce también lleva animales muertos, escombro y desechos domésticos.
“Nos entra agua sucia a las casas y pues es pura contaminación, pura agua que no tiene ningún grado de pureza, vaya, es pura agua contaminada” asegura Uribe.
En más de 15 años viviendo en esta zona, Mario y sus vecinos ya están acostumbrados a la contaminación.
“Ya lo vemos normal, que se haya contaminado, cuando no debió de haber sido así. O sea, a lo mejor tanto es descuido humano como pues descuido de las autoridades” señaló Mario.
Canal
En 90 kilómetros, el canal atraviesa una zona industrial, el distrito de riego 13 y áreas habitacionales de 10 municipios, donde la Comisión Nacional del Agua ha detectado descargas irregulares que contaminan el caudal, pero ha decidido no multar a los responsables porque hacerlo no evitó que reincidieran.
Gustavo Figueroa, director del Organismo Cuenca Lerma-Chapala, indicó al respecto:
“Tendremos un convenio con 40 industriales que van a comprometerse a no seguir contaminando y 5 nos están diciendo que no, que quieren procesos tradicionales, pero es mejor convenir, es ir en 3 meses, en 6 meses, mejora tus procesos productivos, mejora tus plantas de tratamiento y ya no mandes contaminantes al río”
Durante décadas, Mario y sus vecinos han pedido a las autoridades obras que ayuden a evitar el desbordamiento del canal pero hasta el momento los han dejado sin solución y a su propia suerte.
Infraestructura
Esa agua contaminada pasa a la planta potabilizadora de Miravalle, cuya capacidad, de acuerdo con las autoridades, es insuficiente para tratar por completo los contaminantes que lleva. Y así, es enviada a las casas de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Ismael Jáuregui, director del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado, Jalisco, aseguró:
“Prácticamente la solución más importante al organismo es la infraestructura. Renovar infraestructura, partidas presupuestales muy importantes que tenemos que aplicar también con protocolos de orden, porque por más presupuesto que el organismo pueda gestionar y podamos tener por parte del gobierno del Estado, estamos en un ente vivo que no podemos atender al 100% en su construcción”
A esta contaminación visible se suma el desarrollo de microorganismos que no son medidos por la autoridad y que especialistas aseguran causan daños renales y en el hígado.
Como lo refiere la investigadora en Estudios del Agua, UDG, Aída Guerrero:
“La microcistina puede afectar pues a los órganos internos, riñones, hígado, puede generar algunas alteraciones”
Inspectores
Además, tanto Conagua como instancias estatales carecen de inspectores suficientes y desconocen qué es lo que está contaminando.
Alicia Torres, investigadora de la UDG, indicó:
“El agua que se nos está dando en Guadalajara es agua de desecho. Porque sus fuentes como Chapala y el río Santiago están altamente contaminadas”
Con información de Oscar Ríos y Antonio Carvajal | N+ Guadalajara y Jennifer González | N+Focus.
LECQ