De las Deepfakes al Doxxeo, los Peligros de Publicar 'la Vida' en Redes Sociales
Estos problemas se agravan ahora con el uso de la inteligencia artificial, que facilitan crear imágenes o videos que parecen reales

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Estos problemas se agravan ahora con el uso de la inteligencia artificial, que facilitan crear imágenes o videos que parecen reales

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Las redes sociales forman parte de nuestra vida. Ahí compartimos fotografías, videos, momentos. Pero esa exposición también puede convertirse en una herramienta para violentar.
Como los deepfakes: contenidos creados o manipulados para hacer parecer real algo que nunca ocurrió. Una de las formas más preocupantes es la difusión de imágenes sexualizadas utilizando la identidad de mujeres sin su consentimiento.
“De por sí la inseguridad está fea y si ahora le agregas IA, pues todo se vuelve como medio terrorífico en el internet”, dice Elizabeth.
Por su parte, Deyanira señala: “Nada segura, porque yo sé las imágenes que publico, pero no sé cómo las van a usar, entonces sí es bastante peligroso”.
Aunque los deepfakes no son algo nuevo, la inteligencia artificial hace que estos contenidos estén al alcance de un clic, pero dañar la imagen de una persona con una fotografía falsa, tiene consecuencias reales.

Patricia Carranza, directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica de la Secretaría de las Mujeres, expresa sobre este uso de la tecnología.
“Respecto a las imágenes y al contenido alterado, existe una mayor prevalencia del lado de las víctimas mujeres. En caso de recibir un caso de violencia que derive en acompañamiento psicológico, que derive incluso en una denuncia o la formalización de un proceso de judicialización”.
La violencia digital también puede ocurrir sin manipular un contenido, mediante otro mecanismo llamado doxxeo, que consiste en publicar información personal de alguien sin su autorización: desde un número telefónico hasta datos sobre su domicilio o entorno, vulnerando su seguridad.
Y frente a ese riesgo, algunas mujeres han cambiado la manera en que utilizan sus redes. Este es el caso de Alexa: “Intento tener mis redes sociales privadas, aceptar a gente que solamente conozca”.
Mientras que Ariadne dice que no acepta "a gente extraña" y pone las cuentas privadas, en este caso, "restringir el perfil”.
Pero el problema no termina en configurar una cuenta, señala Patricia Carranza.
“Estamos expuestas a ciertos peligros también en el ámbito digital. En el Banco Nacional de Información de Víctimas, tenemos diez mil casos de violencias derivadas del ámbito digital. El 70%, más o menos, de estas violencias ocurre en el ámbito familiar, íntimo o cercano”.
El doxxeo y las deepfakes son dos formas de violencia digital de género con consecuencias que van mucho más allá de una red social. Una víctima refiere:
"Me quedé pues ahora así de perpleja porque pues obviamente esas fotos yo no las había puesto en redes. Siempre me sentía en peligro, siempre me sentía muy triste, siempre me sentía asustada, siempre, incluso en las calles me sentía pues perseguida. Era una adolescente que quería tener amigos y empecé a aislarme. Es muy difícil porque te cambia completamente toda la vida. Ni siquiera puedo utilizar mi nombre real, de hecho, si alguien me dice mi nombre real luego luego me pongo muy ansiosa".
La solución no es renunciar a la presencia digital, sino reconocer y sancionar, porque el acoso virtual también es violencia, y sus consecuencias traspasan las pantallas.
Con información de Joseline Vilchis
ICM