El Reto de la Educación en México: Falta de Maestros Empuja Carga Docente, según la OCDE
Con tendencia a la baja en el gasto público y cada vez menos maestros en las aulas, este sería el futuro del sistema educativo nacional

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Con tendencia a la baja en el gasto público y cada vez menos maestros en las aulas, este sería el futuro del sistema educativo nacional

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El sistema educativo en México atraviesa un momento decisivo. Entre el esfuerzo diario del magisterio en las aulas y las cifras de inversión pública, los datos más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reflejan un panorama contrastante: mientras aumenta la permanencia escolar de los jóvenes, el presupuesto disminuye y la carga de trabajo sobre los docentes se mantiene en niveles elevados.
La rutina diaria de los profesores mexicanos muestra diferencias marcadas frente a la realidad de otros países. En la educación secundaria general, un maestro imparte un promedio de 988 horas lectivas al año, mientras que en primaria dedica 760 horas. Esta estructura invierte la tendencia internacional de la OCDE, donde los docentes de primaria suelen enseñar más horas anuales, por el orden de 770 horas, que los de secundaria, que son de 710 horas.
Los docentes dedican solo una fracción de su jornada laboral a la enseñanza; el resto se emplea en otras tareas, como la preparación de clases y la corrección de exámenes. Según los datos, México es uno de los pocos países donde los docentes de primaria no tenían que impartir más horas que sus colegas de secundaria básica.
A la intensa jornada en secundaria se suma una desigualdad estructural en el crecimiento profesional. En las escuelas primarias del país, el 71% del cuerpo docente está formado por mujeres, pero ellas ocupan únicamente el 51% de las plazas directivas y de gestión escolar.
Esta brecha de 20 puntos porcentuales entre el trabajo en el aula y la representación directiva supera la media de la OCDE, de 15 puntos.
Asimismo, en la educación secundaria, las mujeres representan el 56% del profesorado, proporción menor al 68% registrado a nivel internacional.
La escasez de docentes se ha convertido en un desafío persistente para la mayoría de los sistemas educativos de la OCDE, aunque su impacto varía según el país. Al inicio del ciclo escolar 2024/25, la mayoría de los países miembros reportó tasas de puestos vacantes por debajo del 3%, e incluso inferiores al 1% en muchos casos.
No obstante, en naciones como Letonia y Luxemburgo la problemática alcanzó un nivel más visible, dejando sin cubrir alrededor del 4% de las plazas de nivel secundaria.
Más allá del número de vacantes, la crisis de personal se refleja en la calidad de la enseñanza y en la continuidad de las clases. Ante la urgencia de cubrir las aulas, el 9.1% de los profesores de primaria y secundaria contratados en la OCDE durante este periodo no contaban con las cualificaciones oficiales requeridas. Además, se suma el impacto de las ausencias prolongadas, donde países como Austria y Corea registraron que cerca del 11% y el 9% de su plantilla, respectivamente, se ausentó por más de dos meses.
El déficit de profesores golpea con mayor fuerza a las comunidades históricamente postergadas. Las escuelas ubicadas en zonas remotas o desfavorecidas concentran las mayores dificultades de contratación, al tiempo que la falta de especialistas afecta principalmente a las asignaturas de matemáticas y ciencias naturales, a diferencia de áreas como artes, ciencias sociales y educación física, donde la cobertura suele ser más estable.
Entre 2015 y 2024, el número de docentes de primaria en México creció un 7%, aun cuando la matrícula de alumnos disminuyó un 8% en ese mismo periodo.
Para los próximos años, las proyecciones indican que la población infantil de 5 a 14 años se reducirá un 8% entre 2024 y 2033. Aunque esta tendencia demográfica podría sugerir una menor demanda de profesores, la OCDE señala que atender la falta de docentes en zonas específicas y mejorar las condiciones del aula requerirá políticas focalizadas en la retención del personal, la asignación regional y el financiamiento.
El reto más complejo para el sector público se encuentra en el gasto educativo. La inversión gubernamental en educación, de nivel básico a superior, pasó del 4.4% del PIB en 2015 al 2.9% en 2023, registrando un descenso más acelerado que el promedio de los países miembros de la OCDE.

Es decir, que el gasto público se situó en 2.6% del PIB en 2023, por debajo del 4.0% promedio del bloque internacional.
Esta limitación presupuestal repercute en el acceso inicial y superior. Solo el 75% de los niños de 3 a 6 años están inscritos en educación preescolar o inicial, frente al 90% alcanzado en promedio por la OCDE. Además, entre los niños de 2 años, apenas un 4% accede a programas de desarrollo infantil temprano. En el ámbito profesional, solo el 22% de los adultos de 25 a 64 años cuenta con un título universitario, comparado con el 43% internacional.
A pesar de las restricciones presupuestales, el país reporta avances significativos en la continuidad escolar. La proporción de adultos jóvenes (25 a 34 años) que no concluyeron la educación media superior cayó del 55% en 2015 al 40% en 2025.
De igual forma, el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan, se redujo del 23% al 19% en la última década.
El desafío central para las políticas públicas en México será asegurar que los recursos invertidos se traduzcan en mejores condiciones laborales para los maestros y en un acceso equitativo a la educación de calidad para las nuevas generaciones.
TLS
