Anthropic ha advertido que estaría a meses de atestiguar la propagación en línea de un nuevo tipo de programa malicioso: el gusano informático impulsado por inteligencia artificial. La amenaza para los sistemas de ciberseguridad sería semejante a una pandemia de malware.
Desde que se diseñaron las redes de computadoras conectadas entre sí, surgieron también los programas que se cuelan de terminal en terminal sin que los usuarios lo sepan o lo deseen. En 1971, el programador Bob Thomas Morris escribió el que se considera el primer “virus” informático. Aquel programa fue diseñado con un experimento inocente para analizar cómo se podía propagar la información entre computadoras.
El programa llamado Creeper (“Enredadera”, en español) se copiaba de computadora en computadora a través de ARPANET. Financiada por el Pentágono, esta red primitiva permitía a las universidades compartir información y fue el antecedente directo de Internet. En las terminales infectadas por Creeper aparecía un mensaje que decía: “soy la enredadera, atrápame si puedes”.
Desde entonces, las redes han estado llenas de programas escritos con fines maliciosos: modificar archivos, robar información, dañar equipos, coordinar ataques en línea. Las funciones del malware han sido tan amplias como la imaginación de los atacantes. Entre ellos están los “gusanos”, programas diseñados con el fin de autorreplicarse.
Ahora, Anthropic ha advertido que una nueva generación de estos programas está a la vuelta de la esquina. Según la publicación lanzada en un blog de la empresa, sería cuestión de meses para que pequeños modelos de lenguaje impulsen su propagación por internet.
Gracias a que los modelos de lenguaje cada vez consiguen más independencia fuera de los centros de datos, se vuelve más probable que versiones nocivas naveguen por la red infectando equipos de forma autónoma. Estos gusanos impulsados con inteligencia artificial no podrían apagarse con un botón central, como los modelos de lenguaje que controlan empresas como OpenAI y Anthropic.
Según los investigadores William Zhou y Daniel Freeman, los dispositivos con barreras débiles serían especialmente vulnerables a este nuevo tipo de malware. Televisores inteligentes y electrodomésticos podrían convertirse en los objetivos ideales de estos programas autónomos:
“Nuestros experimentos sugieren que los modelos de IA pequeños podrían estar a pocos meses de alcanzar la capacidad suficiente para autorreplicarse en dispositivos comerciales del Internet de las Cosas (IoT), como hornos inteligentes y decodificadores Android TV de marcas genéricas”, explica la publicación.
Y añade: “A diferencia del malware convencional, este sistema podría identificar por sí mismo dispositivos desconocidos”.
Los investigadores de Anthropic advierten que, a medida que los agentes de programación aumentan sus habilidades, se vuelve más probable que se vuelvan replicadores autónomos. Aunque los primeros indicios de este comportamiento ya se habían observado desde 2024, las capacidades de los pequeños modelos actuales mueven a la preocupación:
“Estamos observando indicios de la aparición de gusanos de IA. Aunque todavía no contamos con un replicador autónomo malicioso plenamente desarrollado, los agentes son cada vez más capaces de completar los pasos individuales de la cadena de replicación (y de transmitir sus adaptaciones a futuras copias de sí mismos)”.
Entre sus conclusiones, los autores advierten: “Debemos esforzarnos por reforzar nuestros sistemas para dificultar la propagación de tales replicadores, pero también prepararnos para afrontar un mundo en el que estos hayan llegado para quedarse”.