Las tormentas solares son un fenómeno inofensivo para los humanos, pero potencialmente letal para nuestra tecnología. Ante la posibilidad de que una tormenta geomagnética dañara gravemente el sistema eléctrico, científicos de la Universidad de Boston han propuesto levantar un escudo químico contra las eyecciones de masa coronaria del Sol.
Aunque la atmósfera y el campo magnético de la Tierra repelen la mayor parte de la radiación dañina en una tormenta solar, estas pueden dañar el sistema eléctrico y dejar inutilizables los sistemas de comunicación.
Una tormenta solar como la del evento Carrington en 1859, donde se vio la aurora en Centroamérica, podría dejar inutilizables nuestros satélites y buena parte del sistema eléctrico en tierra.
Científicos de la UNAM han advertido que eventos de este tipo entrañan un riesgo para la tecnología moderna.
El Sol iracundo de las tormentas geomagnéticas
La superficie del Sol nunca está quieta. En sus capas superiores, los cambios en el campo electromagnético perturban a las partículas como en un mar picado y disparan grandes chorros de radiación que conocemos como llamaradas solares. Según la NASA, estas explosiones pueden tener hasta un millón de veces la fuerza de una bomba atómica.
Además, en la superficie del Sol inflan burbujas de plasma que, al romperse, lanzan hacia el espacio millones de toneladas de material cargado eléctricamente. Este fenómeno lo conocemos como eyecciones de masa coronaria.
Ambos fenómenos son parte de las llamadas tormentas solares. La NASA define una tormenta solar como cualquier “explosión súbita de partículas, energía o campos magnéticos que arroja el Sol hacia el sistema solar”.
La Tierra es bombardeada todo el tiempo por la radiación del Sol; eso son los fotones que ponen en marcha los procesos químicos que permiten la vida en la Tierra. Nuestra atmósfera y nuestro campo magnético esquivan o absorben la mayor parte de las partículas y la radiación dañina del Sol. Como ejemplo están las auroras, que ocurren cuando los átomos rotos que arroja el Sol interactúan con los átomos de la capa superior de la atmósfera.
Una tormenta solar que podría dejarnos a oscuras
Pero una tormenta solar puede poner a prueba las defensas naturales de la Tierra. Cuando sus efectos llegan al planeta, desencadenan las tormentas geomagnéticas, perturbaciones en el campo magnético.
Estas tormentas no representan ningún riesgo para la vida, pero sí son un peligro para nuestra vida moderna. El ejemplo por antonomasia es el evento Carrington, ocurrido en 1859.
Esta tormenta solar fue tan intensa que provocó auroras en el Caribe y Centroamérica. Las líneas de telégrafo se quemaron y quedaron inutilizables. Algunos testimonios afirman que los cables brillaban y soltaban chispas. Ahora imaginemos qué efectos tendría un fenómeno así para nuestra tecnología, tan avanzada como vulnerable.
Los satélites dejarían de funcionar, el Internet colapsaría y el sistema eléctrico recibiría daños que tardarían años en ser reparados; eso si hubiese los materiales y el equipo necesarios.
Cabe recordar que en años recientes, las tormentas solares han dañado los sistemas GPS que usan los tractores que recolectan cosechas o han interferido en el sistema financiero, pues las transacciones usan marcas temporales de los satélites. Es decir, aun un daño pequeño en nuestra tecnología puede tener grandes costos para nuestro estilo de vida.
Al respecto, Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM ha señalado que, aunque el riesgo es bajo, una tormenta solar así “nos dejará aislados, se perderá gran parte de la información que se tiene y podríamos retroceder dos mil años en cuanto a conocimiento”.
¿Y si en lugar de predecir el clima solar, levantáramos un escudo contra el Sol?
Ante la posibilidad de que una tormenta solar como la del evento Carrington deje al mundo a oscuras, en la Universidad de Boston proponen levantar un escudo contra el Sol. En un artículo publicado en la revista Space Weather, un equipo dirigido por el astrofísico Brian Walsh ha propuesto “ya no limitarse a la predicción” y tomar medidas contra las tormentas geomagnéticas.
Los científicos proponen lanzar un escudo que ayude a mitigar el efecto de las tormentas más severas. No se trata, por supuesto, de enormes artefactos semejantes a las esferas Dyson que aparecen en novelas de ciencia ficción. En realidad, se trataría de un escudo mucho más discreto, compuesto por partículas lanzadas a la magnetósfera. Al respecto, el estudio señala:
"Se utilizan simulaciones magnetohidrodinámicas globales para demostrar que la carga artificial de masa en la magnetosfera diurna de la Tierra puede fortalecer el entorno espacial terrestre frente a eventos meteorológicos espaciales severos".
El escudo, al que han bautizado como StormWall (Barrera contra Tormentas, en español), funcionaría con agentes químicos lanzados desde seis naves espaciales. Se trata de moléculas de bario, litio, sodio o calcio, que al llegar a la magnetosfera se convertirían en plasma al ionizarse. Esta capa de plasma podría contrarrestar los peores efectos de una tormenta geomagnética. En un comunicado, Brian Walsh describe así su propuesta para un escudo solar:
“Es como si los habitantes de un pueblo vieran que un río se desborda: tal vez puedan predecir cuándo ocurrirá, pero probablemente lo mejor sería que pudieran construir un muro de contención. Eso es lo que proponemos aquí”.
Según el estudio, este escudo no eliminaría las tormentas solares, pero sí mitigaría sus peores efectos. Hasta la mitad de la radiación podría esquivarse con este escudo de químicos, que no requiere ninguna tecnología que no esté disponible en la actualidad. Al respecto, el estudio señala:
“Los resultados demuestran que, con la tecnología moderna, la intensidad de una gran tormenta geomagnética (por ejemplo, el potencial de la capa polar, el índice del electrochorro auroral) podría reducirse activamente en un 50 % o más, protegiendo así la tecnología y la vida humana”.